En el escenario siempre incierto de la diplomacia multilateral, Michelle Bachelet eligió retirarse de la carrera por la Secretaría General de la ONU tras constatar que el consenso internacional no acompañaba su candidatura. México, que junto a Brasil había apostado por su trayectoria de décadas en derechos humanos y liderazgo regional, valoró públicamente esa decisión como un acto de dignidad política. La historia recuerda que no siempre el mérito y el apoyo son suficientes cuando los equilibrios de poder en el Consejo de Seguridad dictan otro rumbo.