México, uno de los países más sísmicamente activos del mundo, vivió el 21 de agosto de 2026 una jornada que recordó, una vez más, la inquietud permanente bajo sus pies: más de una docena de temblores sacudieron el sur y sureste del territorio en pocas horas, con magnitudes que llegaron hasta 4.6 cerca de Mapastepec, Chiapas. La tierra no habla con catástrofes esta vez, pero sí con insistencia, subrayando que la preparación ciudadana no es una opción sino una condición de vida en estas latitudes.