En un país donde millones de teléfonos circulaban sin rostro ni nombre, México avanza en la tarea de atar cada línea celular a una identidad verificable. Al 3 de septiembre, 80.9 millones de líneas ya están vinculadas al CURP de sus usuarios, representando el 67.4% de un objetivo que se extiende hasta fin de año. El proceso, escalonado por dígito final del número, no solo registra usuarios activos: también revela la magnitud de un mercado inflado por millones de líneas fantasma que ahora serán depuradas.