En un país donde el agua es tanto recurso vital como símbolo político, el meteorólogo Max Henríquez eleva una advertencia que trasciende la meteorología: Colombia podría enfrentarse a un período prolongado de sequía que amenaza especialmente a Bogotá y Villavicencio, siguiendo patrones ya vividos en 2015-2016 y 2023-2024. La llegada prevista del fenómeno de El Niño para 2026-2027 no es una amenaza abstracta, sino un ciclo conocido que el país ha padecido antes y para el cual, según Henríquez, aún no está suficientemente preparado. La escasez de agua, advierte, no es solo un problema ambiental: