Una roca del espacio irrumpió en una vivienda de Nueva Jersey y, con ella, llegó una pregunta que la humanidad lleva siglos formulando: ¿de dónde venimos? El meteorito, una condrita carbonácea de tipo CM1/2 extraordinariamente rara, preservaba en sus sales minerales y aminoácidos una memoria química de los primeros días del sistema solar. Los científicos que lo analizaron encontraron evidencia de que asteroides como este pudieron haber sido los mensajeros que entregaron a la Tierra primitiva los bloques moleculares necesarios para que la vida emergiera.