Durante décadas, los antihistamínicos orales han acompañado el tratamiento de la dermatitis atópica como un gesto casi reflejo de la medicina clínica. Ahora, un metaanálisis de más de 6.200 pacientes liderado desde la Universidad McMaster revela que ese gesto no alivia el picor de manera clínicamente significativa y, en el caso de los fármacos de primera generación, puede deteriorar la cognición de quienes los toman. La evidencia invita a replantear hábitos arraigados y a orientar el cuidado hacia terapias que sí respondan a la biología real de esta enfermedad.