En un mundo donde la inactividad física amenaza a más de un cuarto de la población adulta, un metaanálisis de casi medio millón de personas ofrece una respuesta sorprendentemente sencilla: subir escaleras con regularidad puede reducir la mortalidad cardiovascular en un 39% y la mortalidad general en un 24%. La investigación, liderada desde el Reino Unido, recuerda que la protección del corazón no siempre exige sacrificios extraordinarios, sino la sabiduría de aprovechar lo que ya existe en el camino cotidiano.