En un momento en que la inteligencia artificial redefine el orden competitivo del mundo tecnológico, Mark Zuckerberg ha comprometido hasta 145.000 millones de dólares para 2026, duplicando la apuesta de Meta y situándola entre las inversiones corporativas más audaces de la historia reciente. La decisión no es solo financiera: es una declaración filosófica sobre quién construye la infraestructura del futuro y en qué términos. Mientras los inversores debaten si el retorno justifica el riesgo, Meta apuesta a que quien controle la distribución y la infraestructura a escala masiva definirá la próxi