En el corazón de la democracia alemana, una victoria electoral sin precedentes ha despertado un mecanismo constitucional que jamás había sido invocado. Friedrich Merz, canciller y líder de la CDU, advierte que activará el artículo 37 de la Ley Fundamental —la llamada coerción federal— si la AfD, tras arrasar con el 43,8% en Sajonia-Anhalt, desafía las leyes nacionales desde el poder regional. Lo que durante décadas fue una cláusula teórica de emergencia se convierte hoy en una herramienta política real, señal de que Alemania ha cruzado un umbral que muchos creían inalcanzable.