En Montevideo, los cancilleres de los cinco países del Mercosur se reunieron en el Palacio Santos para reafirmar la vigencia del bloque regional en un momento de fricciones diplomáticas entre Argentina y Brasil. El canciller uruguayo Mario Lubetkin, anfitrión del encuentro, salió a la prensa con un mensaje de calma institucional: las tensiones bilaterales existen, pero no han perforado la arquitectura del organismo. Es el gesto clásico de la diplomacia multilateral —nombrar la tormenta para demostrar que el barco sigue navegando.