En un país donde la cocina es parte del alma colectiva, Mercadona —el mayor supermercado de España— ha declarado que las cocinas domésticas podrían desaparecer a mediados de siglo, reemplazadas por sus propias preparaciones comerciales que ya generan 3.000 millones de euros al año. El País reunió a un chef y a una periodista gastronómica para someter esa promesa a la prueba más antigua: el paladar. Lo que encontraron no fue un futuro culinario convincente, sino una calidad que oscila entre lo tolerable y lo decepcionante, recordándonos que la conveniencia y el placer no siempre viajan juntos.