En el segundo trimestre de 2026, el mercado mundial de smartphones encogió por segunda vez consecutiva, víctima de una crisis de memorias que triplicó los costos de producción y reveló, con crudeza, la diferencia entre quienes tienen escala y quienes dependen de márgenes delgados. Samsung y Apple crecieron mientras los grandes fabricantes chinos se desplomaron, no por falta de ingenio, sino porque la estructura del mercado premia ahora la capacidad de asegurar suministros y sostener precios premium. Lo que antes era una industria donde la agilidad podía desafiar al tamaño, se convierte en un t