En las calles de Loma Hermosa, la vida del cabo Cristian Alberto Gerez se apagó una noche de lunes cuando dos adolescentes —de 14 y 15 años— lo interceptaron en su motocicleta y, al resistirse al robo, le dispararon dos veces. Su muerte a los 36 años abre una pregunta que trasciende el expediente judicial: cómo una sociedad enfrenta la violencia cuando quienes la ejercen aún no han alcanzado la mayoría de edad. El caso llega ahora a la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil, donde el sistema deberá buscar respuestas que la ley adulta no puede ofrecer.
Menores acusados de asesinar policía quemaron evidencia; uno tenía captura pendiente
Publicaron videos en TikTok mostrándose con el arma y la ropa del crimen
¿Cómo es posible que dos menores de esa edad cometan un crimen tan grave?
No es una pregunta que la investigación responda. Lo que sabemos es que tenían un arma, que sabían usarla, y que el mayor ya tenía antecedentes por delitos similares. El sistema no los había detenido antes.
El video en TikTok parece casi una confesión voluntaria.
Es lo que muchos no entienden. Publicaron evidencia de sí mismos. Mostraban el arma, la ropa, la moto. Es como si no comprendieran las consecuencias, o simplemente no les importara.
¿Qué pasa ahora legalmente con menores que cometen homicidio?
Van a la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil. Son inimputables, lo que significa que no pueden ser procesados como adultos. Pero eso no significa que queden libres. El sistema tiene que decidir qué hacer con ellos.
¿Hay algo que sugiera por qué eligieron a un policía?
No está claro si sabían que era policía cuando lo interceptaron. Lo que sí sabemos es que cuando descubrieron su arma reglamentaria, quisieron robarla. Eso escaló todo.
El policía no llegó a usar su arma.
No. Retrocedió, intentó desenfundar, pero fue demasiado lento. Recibió dos disparos antes de poder reaccionar. Su propia defensa no funcionó.
O Pulso
- Un policía federal de 36 años murió con dos disparos calibre .22 al intentar resistir un robo a mano armada en plena vía pública, dejando expuesta la vulnerabilidad de cualquier ciudadano ante la violencia armada.
- Los dos adolescentes huyeron quemando ropa y una motocicleta para destruir evidencia, recorriendo cinco kilómetros entre barrios del conurbano en una fuga metódica y calculada.
- Un error fatal los delató: publicaron videos en TikTok mostrándose con el arma y las prendas usadas en el crimen, convirtiendo las redes sociales en el eslabón que permitió su identificación.
- El mayor de los acusados ya tenía un pedido de captura pendiente por robo agravado y tentativa de homicidio, revelando que las autoridades conocían su historial y que el sistema no logró interceptarlo a tiempo.
- Ambos menores quedaron a disposición de la justicia juvenil bajo cargos de homicidio agravado y robo armado, inimputables penalmente pero atrapados en un proceso que deberá decidir su destino.
En las calles de Loma Hermosa, la vida del cabo Cristian Alberto Gerez se apagó una noche de lunes cuando dos adolescentes —de 14 y 15 años— lo interceptaron en su motocicleta y, al resistirse al robo, le dispararon dos veces. Su muerte a los 36 años abre una pregunta que trasciende el expediente judicial: cómo una sociedad enfrenta la violencia cuando quienes la ejercen aún no han alcanzado la mayoría de edad. El caso llega ahora a la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil, donde el sistema deberá buscar respuestas que la ley adulta no puede ofrecer.
El cabo Cristian Alberto Gerez circulaba en su motocicleta por Loma Hermosa cuando dos adolescentes lo interceptaron pasadas las ocho de la noche. Lo que comenzó como un asalto terminó en homicidio: al descubrir que el policía llevaba su arma reglamentaria intentaron arrebatársela, y cuando Gerez retrocedió y trató de desenfundar, recibió dos disparos —uno en la cabeza, otro en el codo— y murió en el lugar. Tenía 36 años y trabajaba en la División Redes Exteriores de la Superintendencia de Comunicaciones de la Policía Federal.
La fuga fue rápida y metódica. Los adolescentes huyeron con ambas motocicletas, ingresaron al asentamiento Villa Curita en General San Martín y continuaron moviéndose hasta Costa Esperanza, recorriendo unos cinco kilómetros. Los investigadores reconstruyeron esa ruta analizando imágenes de veinte cámaras de seguridad en los partidos de Tres de Febrero y General San Martín.
En Costa Esperanza intentaron borrar rastros quemando ropa y una de las motos. Pero cometieron un error decisivo: publicaron videos en TikTok mostrándose con las prendas y el arma usadas en el crimen. Esas imágenes digitales se convirtieron en la evidencia que permitió identificarlos. El adolescente de 14 años es señalado como quien efectuó los disparos; el de 15 conducía la moto con la que interceptaron a la víctima.
La búsqueda incluyó cinco allanamientos fallidos hasta que un testigo señaló la casa donde se ocultaba el menor de edad. Fue detenido junto con ropa del crimen y un teléfono celular. El mayor de los dos tenía además un pedido de captura pendiente por robo agravado y tentativa de homicidio en hechos similares: ya era conocido por las autoridades.
Ambos quedaron a disposición de la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil Nº1 de San Martín, imputados por homicidio agravado y robo armado. Su condición de menores los hace inimputables en términos adultos, pero el caso deja abierta una pregunta más profunda: cómo dos adolescentes llegaron a cometer un crimen de esta magnitud, y qué puede responder la justicia ante esa realidad.
El cabo Cristian Alberto Gerez, de 36 años, circulaba en su motocicleta por la calle Mariquita Sánchez de Thompson en Loma Hermosa cuando dos adolescentes lo interceptaron poco después de las ocho de la noche del lunes. Lo que comenzó como un asalto a mano armada terminó en homicidio. Los menores, de 14 y 15 años, lo amenazaron con un arma calibre .22. Gerez se bajó del vehículo y levantó las manos. Uno de ellos disparó al aire. Luego le exigieron sus pertenencias. Cuando descubrieron que llevaba su pistola reglamentaria —trabajaba en la División Redes Exteriores de la Superintendencia de Comunicaciones de la Policía Federal Argentina— intentaron arrebatársela. El policía retrocedió y trató de desenfundar su arma, pero no llegó a hacerlo. Recibió dos disparos: uno en la cabeza, otro en el codo. Murió en el lugar. Su propia pistola nunca fue utilizada.
La fuga fue rápida y calculada. Los adolescentes huyeron con la motocicleta de Gerez y la suya propia. Diez minutos después del crimen ingresaron al asentamiento conocido como Villa Curita, en General San Martín. Desde allí continuaron moviéndose entre José León Suárez y Loma Hermosa hasta llegar a Costa Esperanza, otro barrio del mismo partido. En total recorrieron unos cinco kilómetros. Los investigadores de la Policía Bonaerense reconstruyeron esta ruta de escape analizando imágenes de veinte cámaras de seguridad ubicadas en Tres de Febrero y General San Martín.
En Costa Esperanza, los menores intentaron borrar las pruebas. Quemaron parte de la ropa que usaban durante el asalto y una de las motocicletas. Era una maniobra deliberada para eliminar rastros físicos del crimen. Pero cometieron un error que resultaría decisivo: publicaron videos en TikTok mostrándose con la ropa y la motocicleta usadas en el robo, además de varias pistolas. Esas imágenes digitales se convirtieron en evidencia que permitió identificarlos.
El adolescente de 14 años es señalado como quien efectuó los disparos mortales. El de 15 años fue el conductor de la motocicleta con la que interceptaron a la víctima. Pero hay un dato adicional que emerge de la investigación: el mayor de los dos tenía un pedido de captura pendiente por robo agravado por uso de arma y tentativa de homicidio, vinculado a hechos similares. Ya era conocido por las autoridades.
La búsqueda fue intensiva. Los policías allanaron cinco domicilios: tres en José León Suárez y dos en Loma Hermosa. Los resultados fueron negativos. Fue un testigo quien finalmente proporcionó la información clave, señalando la casa en Costa Esperanza donde se escondía el adolescente más joven. Allí fue detenido, junto con parte de la ropa utilizada en el crimen y un teléfono celular. Durante las primeras horas de la investigación había sido liberado otro menor que había sido detenido por error: solo tenía una campera idéntica a la del autor material de los disparos.
Ambos acusados quedaron a disposición de la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil Nº1 de San Martín, bajo la dirección de Silvia Sorrentino. Enfrentan imputaciones por robo agravado por uso de arma de fuego y homicidio agravado criminis causa. A pesar de ser menores de edad —lo que los hace inimputables en términos de responsabilidad penal adulta— el sistema de justicia juvenil debe determinar ahora qué ocurre con ellos. El caso expone la brecha entre la edad de los acusados y la gravedad de lo que hicieron, así como las preguntas que quedan sin respuesta sobre cómo dos adolescentes llegaron a cometer un crimen de esta magnitud.
Citações Notáveis
Ambos acusados quedaron a disposición de la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil Nº1 de San Martín, imputados por robo agravado por uso de arma de fuego y homicidio agravado criminis causa— Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil Nº1 de San Martín