Mendoza, provincia que alumbró el primer oleoducto de Sudamérica y sentó las bases de la hidroelectricidad argentina, transita hoy una nueva etapa de su larga historia energética. Impulsada por la Ley 27.191 de energías renovables —que movilizó casi once mil millones de dólares en inversiones— la provincia busca no solo diversificar su matriz, sino construir una industria local capaz de fabricar las tecnologías del futuro. En ese horizonte, las turbinas hidrocinéticas en canales de riego emergen como símbolo de una apuesta que une innovación técnica, soberanía industrial y memoria territorial.