Melatonina emerge como analgésico seguro y económico para dolor crónico

Un tratamiento que beneficia ambos aspectos simultáneamente
La melatonina alivia tanto el dolor crónico como mejora el sueño, dos problemas frecuentemente relacionados.

Durante décadas, la melatonina ha acompañado el sueño de millones de personas; ahora, la ciencia sugiere que esta molécula humilde podría también calmar el dolor que desvela a quienes lo padecen. Una revisión de 23 ensayos clínicos publicada en la revista Pain revela que el suplemento reduce la intensidad del dolor crónico en una magnitud comparable a la de opioides, aspirina y paracetamol, con un perfil de seguridad ya bien conocido. En un mundo donde el dolor crónico y la dependencia a analgésicos representan cargas enormes para individuos y sistemas de salud, este hallazgo invita a reconsiderar lo que ya tenemos al alcance de la mano.

  • Más de 2,000 pacientes con dolor lumbar, fibromialgia y recuperación posquirúrgica participaron en los ensayos, revelando una reducción consistente de ~10 puntos en la escala de dolor.
  • La tensión central es clara: los analgésicos convencionales alivian, pero arrastran riesgos serios de efectos secundarios y dependencia que la melatonina no comparte.
  • El doble beneficio —alivio del dolor y mejora del sueño simultáneamente— convierte al suplemento en una herramienta especialmente valiosa para pacientes cuyas noches son tan difíciles como sus días.
  • Los investigadores advierten que aún no existe una dosis óptima establecida y que la melatonina debe integrarse como terapia complementaria, no como reemplazo de tratamientos ya probados.
  • El llamado es a la investigación: se necesitan estudios más amplios para consolidar estos resultados prometedores y orientar su uso clínico responsable.

La melatonina, conocida principalmente como auxiliar del sueño, podría tener una segunda vocación: aliviar el dolor crónico. Una revisión publicada en la revista Pain analizó 23 ensayos clínicos aleatorizados con más de 2,000 participantes que padecían condiciones como dolor lumbar, osteoartritis, fibromialgia o recuperación posquirúrgica. El hallazgo fue consistente: la melatonina redujo la intensidad del dolor en aproximadamente 10 puntos en una escala de 0 a 100, una mejoría comparable a la de opioides, aspirina y paracetamol.

Kangchao Wu, investigador principal de la Universidad de Sídney, subrayó lo que hace atractiva esta opción: es accesible, económica y cuenta con décadas de uso que respaldan su seguridad. Además, el suplemento mejoró la calidad del sueño de los participantes, un beneficio doble relevante porque el dolor crónico y el insomnio suelen alimentarse mutuamente. Las dosis empleadas variaron entre 1 y 10 miligramos según el tipo de dolor, aunque los datos actuales no permiten identificar una cantidad óptima.

El profesor Paulo Ferreira destacó el valor estratégico de reutilizar un tratamiento ya conocido para una nueva aplicación terapéutica. Sin embargo, Wu fue enfático: la melatonina no debe reemplazar a los analgésicos convencionales, sino integrarse como terapia complementaria dentro de un plan integral de manejo del dolor, siempre con orientación médica. Los investigadores coinciden en que se necesitan estudios más amplios para confirmar estos resultados, pero los indicios iniciales justifican plenamente esa inversión.

La melatonina, ese suplemento que millones de personas toman cada noche para dormir mejor, podría tener una segunda vida como herramienta para aliviar el dolor crónico. Una revisión exhaustiva de la evidencia científica, publicada en la revista Pain, sugiere que esta sustancia común y económica funciona con una eficacia comparable a la de analgésicos más convencionales y riesgosos, desde los opioides hasta la aspirina y el paracetamol.

El análisis reunió los resultados de 23 ensayos clínicos aleatorizados en los que participaron más de 2,000 personas de distintos países. Estos participantes padecían condiciones variadas: dolor lumbar crónico, osteoartritis, fibromialgia, o se encontraban recuperándose de cirugías como reemplazos articulares e intervenciones de columna vertebral. Lo que los investigadores encontraron fue consistente: la melatonina logró reducir la intensidad del dolor en aproximadamente 10 puntos en una escala de 0 a 100, una mejoría del mismo orden que la reportada con varios medicamentos de uso habitual.

Kangchao Wu, estudiante de doctorado de la Universidad de Sídney y investigador principal del estudio, enfatizó lo que hace particularmente atractiva esta opción. La melatonina es accesible, económica, y tiene un perfil de seguridad bien documentado después de décadas de uso generalizado. Su potencial para controlar el dolor crónico podría ayudar a reducir la dependencia de medicamentos que conllevan mayores riesgos de efectos secundarios graves. Pero hay más: el suplemento también mejoró la calidad del sueño de los participantes, lo cual es relevante porque el dolor crónico y las alteraciones del sueño suelen estar estrechamente entrelazados. Un tratamiento que beneficia ambos aspectos simultáneamente representa una herramienta especialmente valiosa para estos pacientes.

Las dosis utilizadas en los estudios variaron según el tipo de dolor. Para el dolor crónico, los investigadores administraron entre 3 y 10 miligramos diarios, siendo 3 miligramos la cantidad más frecuente. En pacientes con dolor posterior a cirugía, las dosis oscilaron entre 1 y 10 miligramos, aunque las más comúnmente usadas estuvieron entre 5 y 6 miligramos. Sin embargo, los investigadores advirtieron que los datos actuales no permiten establecer cuál es la dosis óptima, ya que no encontraron una relación clara entre la cantidad administrada y el grado de alivio obtenido.

El profesor Paulo Ferreira, director del Centro de Investigación Musculoesquelética de la Universidad de Sídney, destacó que este enfoque representa una estrategia inteligente: reutilizar medicamentos ya conocidos para nuevas aplicaciones terapéuticas, aprovechando el amplio conocimiento existente sobre su seguridad. En este caso, se trata de aplicar un tratamiento ya disponible a un problema de salud que afecta a millones de personas en todo el mundo.

Pero Wu fue claro en sus limitaciones. La melatonina no debe considerarse un sustituto de los analgésicos convencionales, sino una posible terapia complementaria, especialmente en pacientes que además del dolor crónico presentan dificultades para dormir. Aunque el alivio observado fue comparable al de algunos tratamientos tradicionales, la melatonina debería formar parte de un plan integral de manejo del dolor y no reemplazar por sí sola las terapias ya establecidas. Los investigadores también recomendaron que las personas interesadas en utilizar este suplemento para controlar el dolor consulten previamente con un profesional de la salud.

Lo que queda claro es que se necesitan estudios de mayor tamaño para confirmar estos resultados y comprender mejor el potencial analgésico de la melatonina. Pero los hallazgos iniciales son lo suficientemente prometedores como para justificar esa inversión en investigación futura.

La melatonina no debe considerarse un sustituto de los analgésicos convencionales, sino una posible terapia complementaria
— Kangchao Wu, investigador principal, Universidad de Sídney
Este enfoque permite aplicar un tratamiento ya disponible a un problema de salud que afecta a millones de personas en todo el mundo
— Paulo Ferreira, director del Centro de Investigación Musculoesquelética, Universidad de Sídney
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué la melatonina funciona para el dolor si su función principal es regular el sueño?

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Eso es lo interesante: la melatonina no solo regula el ciclo circadiano. Tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que podrían actuar directamente sobre el dolor. Además, cuando duermes mejor, tu cuerpo maneja el dolor de forma más eficiente.

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¿Entonces es realmente comparable a los opioides?

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En términos de reducción de dolor medida en esa escala de 0 a 100, sí. Pero no es lo mismo. Los opioides son más potentes para dolor agudo severo. La melatonina parece funcionar mejor para el dolor crónico de moderado a leve, y sin los riesgos de adicción.

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¿Cuál es el riesgo de que la gente simplemente deje de tomar sus medicamentos actuales?

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Ese es el riesgo real. Por eso Wu fue tan enfático: esto no es un sustituto. Es complementario. Un paciente con fibromialgia que también duerme mal podría beneficiarse enormemente, pero no debería abandonar su tratamiento establecido sin hablar con su médico.

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¿Por qué no hay una dosis clara si han hecho 23 estudios?

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Porque cada tipo de dolor es diferente, y cada persona responde de forma distinta. El dolor lumbar no es lo mismo que la osteoartritis. Algunos estudios usaron 3 miligramos, otros 10. No encontraron un patrón consistente entre dosis y eficacia.

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¿Qué viene ahora?

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Estudios más grandes y mejor diseñados. Necesitan entender por qué funciona, cuál es la dosis óptima para cada condición, y cómo se comporta a largo plazo. Esto es promisorio, pero todavía está en fase exploratoria.

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