Las mujeres aprenden desde la infancia a buscar aprobación externa como mecanismo de seguridad, un patrón que genera estrés crónico y desconexión emocional. La represión emocional vinculada a la complacencia se manifiesta físicamente en tensión muscular, desequilibrios hormonales y enfermedades autoinmunes.
Meg Josephson: "Es liberador entender que no somos responsables de lo que piensen de nosotras"
El patrón crónico de complacencia genera estrés prolongado que afecta la salud física y mental, especialmente en mujeres, manifestándose en enfermedades autoinmunes y síntomas psicosomáticos.