En La Meca, tres potencias del mundo islámico —Arabia Saudita, Turquía y Pakistán— sellaron un pacto de defensa mutua que marca el reordenamiento estratégico más profundo de la región en décadas. Lo que impulsó este acuerdo no fue solo la amenaza iraní, sino la certeza creciente de que la protección estadounidense tiene límites que sus aliados ya no pueden ignorar. Es el momento en que Oriente Medio deja de esperar el futuro y comienza a construirlo con sus propias manos.