Medio día legal pagado para vacunarte: requisitos y cómo solicitarlo

Más de 1,6 millones de adultos mayores de 60 años laboralmente activos permanecen sin vacunar por temor a pérdida de ingresos.
El tiempo se cuenta como si hubiera sido trabajado. El salario no se toca.
El derecho legal a medio día pagado para vacunarse es garantizado por el Código del Trabajo sin descuento salarial.

En Chile, más de un millón seiscientas mil personas mayores de 60 años permanecen sin vacunarse contra la influenza no por falta de acceso, sino por temor a perder ingresos laborales. Sin embargo, el artículo 66 ter del Código del Trabajo garantiza desde hace años un derecho que pocos conocen: medio día de permiso pagado por cada dosis recibida en campañas públicas de inmunización. La brecha entre la ley escrita y la vida vivida revela una verdad persistente en las sociedades modernas: los derechos que no se conocen no existen para quienes más los necesitan.

  • Más de 1,6 millones de adultos mayores laboralmente activos en el Gran Santiago evitan vacunarse por miedo a perder horas de sueldo, aunque la ley ya los protege.
  • El artículo 66 ter del Código del Trabajo convierte el tiempo de vacunación —incluyendo traslados— en tiempo trabajado, sin descuento salarial ni negociación con el empleador.
  • El único requisito es avisar al empleador con dos días de anticipación y presentar el comprobante de vacunación emitido por la autoridad sanitaria.
  • Un dictamen de la Dirección del Trabajo aclaró que cada dosis genera su propio derecho a medio día pagado, sin que el beneficio pueda dividirse ni canjearse por dinero.
  • Las autoridades de Salud y Trabajo advierten que el desconocimiento de este derecho es el principal obstáculo para la protección de los adultos mayores en la campaña de invierno 2026.

Más de un millón seiscientas mil personas mayores de 60 años en el Gran Santiago siguen sin vacunarse contra la influenza. No es por falta de vacunas ni por desinterés. Es por miedo a perder dinero. Muchos trabajan, y la idea de sacrificar horas de sueldo para ir a un vacunatorio les parece un lujo imposible. Lo que casi nadie sabe es que ese miedo es innecesario: la ley ya los protege.

El artículo 66 ter del Código del Trabajo, introducido por la Ley 21.347, establece que cualquier trabajador que forme parte del grupo objetivo de una campaña pública de inmunización tiene derecho a medio día de permiso laboral pagado para vacunarse. No es un favor del empleador ni algo negociable. Es un derecho: el tiempo se cuenta como trabajado y el salario no se descuenta.

El proceso es simple pero tiene una regla sin excepciones: avisar al empleador con al menos dos días de anticipación. No se requiere ningún trámite formal complejo, solo comunicar la intención de asistir. El permiso cubre la vacunación y los traslados. Al regresar, basta presentar el comprobante emitido por la autoridad sanitaria.

Para quienes necesitan más de una dosis, un dictamen de la Dirección del Trabajo despejó toda ambigüedad: cada dosis genera su propio derecho a medio día pagado de forma independiente. Además, el beneficio no puede convertirse en dinero: si el trabajador no lo usa, la empresa no puede compensarlo económicamente.

La campaña de invierno 2026 continúa, y las autoridades insisten en que el desconocimiento de este derecho es el principal obstáculo para que los adultos mayores se protejan. La ley existe. La información existe. Solo falta que llegue a quienes más la necesitan.

Más de un millón seiscientas mil personas mayores de 60 años en el Gran Santiago siguen sin vacunarse contra la influenza. No es por falta de acceso a las vacunas ni por desinterés en su salud. Es por miedo al dinero. Muchos de ellos trabajan, y la idea de perder horas de sueldo para ir a un vacunatorio les parece un lujo que no pueden permitirse. Lo que casi ninguno sabe es que ese miedo es innecesario. La ley ya les protege.

Desde hace años, el Código del Trabajo contiene una garantía que pasa desapercibida para la mayoría de los trabajadores. El artículo 66 ter, introducido por la Ley 21.347, establece que cualquier persona que forme parte del grupo objetivo de una campaña pública de inmunización tiene derecho a medio día de permiso laboral pagado para vacunarse. No es un favor del empleador. No es negociable. Es un derecho, y el tiempo se cuenta como si hubiera sido trabajado. El salario no se toca. Los descuentos no existen.

Para acceder a este beneficio, el proceso es simple pero tiene una regla que no admite flexibilidad: el trabajador debe avisar a su empleador con al menos dos días de anticipación. No se trata de una solicitud formal complicada ni de un trámite burocrático. Es simplemente comunicar la intención de asistir a vacunarse dentro de ese plazo. El tiempo otorgado por ley incluye no solo la vacunación misma, sino también el traslado hacia el centro médico y el regreso al trabajo o al hogar.

Una vez que la inyección se administra, el único paso adicional es presentar el comprobante o carnet de vacunación emitido por la autoridad sanitaria. Este documento acredita que la persona asistió en la fecha que había comunicado. Con eso, el trámite termina.

Para quienes requieren más de una dosis, la protección se extiende de manera clara. Un dictamen de la Dirección del Trabajo resolvió una ambigüedad importante: si el esquema de inmunización contempla múltiples dosis —como sucede con ciertos programas de vacunación contra el Covid-19—, el trabajador tiene derecho a medio día de permiso pagado por cada dosis de forma independiente. No se trata de un beneficio único que se divide entre varias aplicaciones. Cada dosis genera su propio derecho a medio día.

Hay un detalle final que importa: este beneficio no es compensable en dinero. Si un trabajador no usa su permiso para vacunarse, la empresa no puede ofrecerle pagar esas horas en su lugar. El derecho existe para ser ejercido, no para ser convertido en efectivo.

La campaña de invierno 2026 sigue en marcha, y las autoridades de Salud y Trabajo han insistido en que el desconocimiento de este derecho es uno de los principales obstáculos para que los adultos mayores se protejan contra la influenza. La información existe. La ley existe. Lo que falta es que llegue a quienes más la necesitan.

El tiempo se considera legalmente como trabajado para todos los efectos, lo que significa que el empleador no puede disminuir el sueldo ni exigir que se devuelvan esas horas
— Código del Trabajo, artículo 66 ter
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué crees que tanta gente no conoce este derecho si lleva años en el Código del Trabajo?

Model

Porque nadie lo dice en voz alta. Las campañas de vacunación hablan de la importancia de inmunizarse, pero rara vez mencionan que tienes derecho a hacerlo sin perder dinero. Es como si el derecho existiera en un rincón oscuro de la ley.

Inventor

¿Qué pasa si alguien avisa con un día de anticipación en lugar de dos?

Model

Técnicamente, el empleador podría rechazarlo. La ley es clara: dos días mínimo. No hay margen de interpretación. Por eso es importante que la gente lo sepa antes de necesitarlo.

Inventor

¿Y si la persona se vacuna pero pierde el comprobante?

Model

Ahí hay un problema real. El comprobante es el único respaldo de que asistió. Sin él, no hay forma de acreditar que usó el permiso legalmente. Debería ser responsabilidad de la autoridad sanitaria asegurar que cada persona reciba un documento que no pierda fácilmente.

Inventor

¿Por qué el beneficio no es compensable en dinero?

Model

Porque la intención es que la gente se vacune, no que acumule horas para vender después. Si fuera dinero, muchos dirían que no, que prefieren trabajar. La ley quiere garantizar que el permiso se use para lo que fue creado.

Inventor

¿Cómo debería comunicarse este derecho a los trabajadores?

Model

Debería ser obligatorio que los empleadores lo expliquen cuando llega una campaña de vacunación. Y los centros de salud deberían tener carteles claros. La información existe, pero está escondida en un artículo del Código del Trabajo que casi nadie lee.

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