Cada quince minutos, alguien en Chile sufre un accidente cerebrovascular, una de las principales causas de muerte y discapacidad en el país. Sin embargo, los especialistas advierten que hasta el noventa por ciento de estos eventos está vinculado a factores modificables: la presión arterial descontrolada, el sedentarismo y la falta de reconocimiento de los síntomas. En el marco del Mes del ACV, médicos y sociedades científicas recuerdan que la prevención no es un gesto heroico, sino una acumulación de decisiones cotidianas que pueden preservar la vida y la autonomía.
Médicos intensifican campaña de prevención del ACV: control de presión y ejercicio
Cada quince minutos, alguien sufre un ACV en Chile
¿Por qué los médicos insisten tanto en la hipertensión si hay tantos otros factores de riesgo?
Porque es silenciosa y modificable. Puedes tener presión alta durante años sin sentir nada, pero está dañando tus vasos sanguíneos todo el tiempo. Y lo crucial es que sí se puede controlar.
Pero el dato dice que solo el treinta y cuatro por ciento de los hipertensos la mantiene bajo control. ¿Eso significa que el sistema de salud falla, o que la gente no sigue el tratamiento?
Probablemente ambas cosas. El acceso existe en teoría, pero hay barreras: costo de medicamentos, falta de seguimiento, gente que no sabe que tiene presión alta.
¿Y el ejercicio? ¿Treinta minutos cinco veces por semana es realista para la mayoría?
Es el punto: no tiene que ser un gimnasio. Subir escaleras, caminar, bajarse una estación antes. El estudio de cuatrocientos cincuenta mil personas mostró que cincuenta escalones diarios ya hace diferencia.
Ese estudio midió asociación, no causación directa. Y la muestra es enorme, así que pequeños efectos se vuelven estadísticamente significativos. Pero sí, el movimiento ayuda.
¿Qué pasa cuando alguien tiene un ACV? ¿Cuánto tiempo hay?
Cada minuto cuenta. Si reconoces los síntomas y llamas al SAMU de inmediato, hay tratamientos que pueden limitar el daño cerebral. Si esperas, las secuelas pueden ser permanentes.
¿Y la gente sabe reconocer los síntomas? Porque el lede dice que la campaña los difunde, pero no dice si la gente realmente los identifica en el momento.
Ese es el trabajo de la campaña: enseñar. Pérdida de fuerza, parálisis facial, dificultad para hablar. Son claros si sabes qué buscar.
¿Chile está adelantado en esto comparado con otros países?
Fue uno de seis países que impulsó la primera resolución mundial sobre ACV en la Asamblea de la Salud. Eso sugiere liderazgo.
Pero eso es diplomacia. Lo que importa es si los cuarenta mil casos anuales están bajando o si la campaña es más comunicación que cambio real.
The Pulse
- Chile registra aproximadamente cuarenta mil casos de ACV al año, y más de dos millones y medio de hipertensos no tienen su presión bajo control, dejando expuesta a una parte enorme de la población.
- La hipertensión avanza en silencio: solo el 34% de quienes tienen diagnóstico logra mantenerla controlada, a pesar de que el tratamiento está garantizado por el sistema público de salud.
- Especialistas en neurología vascular insisten en que treinta minutos de ejercicio cinco veces por semana reduce el riesgo de ACV en un 25%, y que gestos simples como subir escaleras marcan una diferencia medible.
- Reconocer los síntomas —pérdida de fuerza, asimetría facial, dificultad para hablar— y llamar de inmediato al SAMU puede ser la diferencia entre la recuperación y el daño cerebral permanente.
- En mayo de 2026, Chile fue uno de los seis países que impulsó la primera resolución de la Asamblea Mundial de la Salud dedicada específicamente a los ACV, señal de que la urgencia es también política y global.
Cada quince minutos, alguien en Chile sufre un accidente cerebrovascular, una de las principales causas de muerte y discapacidad en el país. Sin embargo, los especialistas advierten que hasta el noventa por ciento de estos eventos está vinculado a factores modificables: la presión arterial descontrolada, el sedentarismo y la falta de reconocimiento de los síntomas. En el marco del Mes del ACV, médicos y sociedades científicas recuerdan que la prevención no es un gesto heroico, sino una acumulación de decisiones cotidianas que pueden preservar la vida y la autonomía.
Cada quince minutos, en algún lugar de Chile, alguien sufre un accidente cerebrovascular. Son cuarenta mil casos anuales, y una de cada cuatro personas mayores de veinticinco años experimentará uno en algún momento de su vida. Lo que los médicos quieren subrayar es que hasta el noventa por ciento de estos eventos está vinculado a factores que sí pueden modificarse.
En el marco del Mes del ACV, la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía y la Asociación Chilena de Enfermedades Vasculares Encefálicas han intensificado su llamado a la prevención. El centro del mensaje es la hipertensión arterial: silenciosa, sin síntomas evidentes, y el principal factor de riesgo. En Chile, cuatro millones de personas viven con esta condición, pero más de dos millones y medio no la tienen bajo control. El doctor Alexis Rojo, neurólogo vascular del Hospital Regional de Ñuble, señala que el control periódico de la presión es crítico, especialmente cuando el tratamiento ya está incluido en las garantías de salud pública.
La actividad física es la segunda pieza clave. Treinta minutos de ejercicio cinco veces por semana reduce el riesgo en un veinticinco por ciento. Un estudio con más de cuatrocientos cincuenta mil adultos encontró que subir al menos cincuenta escalones diarios se asocia con un riesgo veinte por ciento menor de enfermedad cardiovascular. El doctor Rodrigo Guerrero, director de la Sociedad de Neurología, recuerda que no hace falta un gimnasio: caminar al trabajo o bajarse una estación antes del destino ya cuenta.
Cuando el ACV ocurre, cada minuto es decisivo. Los síntomas son reconocibles: pérdida repentina de fuerza en un lado del cuerpo, asimetría facial, dificultad para hablar o comprender. La instrucción es una sola: llamar de inmediato al 131 del SAMU. No esperar, no trasladar por cuenta propia. Quienes rodean a la persona afectada cumplen un papel crucial al identificar estas señales y activar la respuesta de emergencia.
En mayo de 2026, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó su primera resolución dedicada específicamente a los ACV, impulsada en parte por Chile. La campaña nacional cuenta con el patrocinio del Ministerio de Salud y Fonasa. El mensaje de los especialistas se repite con claridad: controlar la presión, moverse, reconocer los síntomas. Tres acciones que pueden marcar la diferencia entre la recuperación y la discapacidad permanente.
Cada quince minutos, en algún lugar de Chile, alguien sufre un accidente cerebrovascular. Son aproximadamente cuarenta mil casos anuales, una cifra que convierte al ACV en una de las principales causas de muerte y discapacidad adquirida en el país. Según la Organización Mundial de Accidentes Cerebrovasculares, una de cada cuatro personas mayores de veinticinco años experimentará un evento de este tipo en algún momento de su vida. Pero hay algo que los médicos quieren que sepas: hasta el noventa por ciento de estos ataques está vinculado a factores que sí se pueden modificar.
En el marco de la campaña del Mes del ACV, la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía y la Asociación Chilena de Enfermedades Vasculares Encefálicas han intensificado sus llamados a la prevención. El mensaje es directo: controla tu presión arterial, muévete regularmente, aprende a reconocer los síntomas. La hipertensión arterial ocupa el lugar central en esta conversación. Es silenciosa, avanza sin avisar, y es el factor de riesgo más importante para sufrir un ACV. El problema es que muchas personas no saben que la tienen.
En Chile, alrededor de cuatro millones de personas viven con hipertensión. De esas, más de dos millones y medio no mantienen la enfermedad bajo control. El doctor Alexis Rojo, neurólogo vascular y jefe del Servicio de Neurología del Hospital Regional de Ñuble, explica que esta es la razón por la cual el control periódico de la presión arterial es tan crítico. Aunque el tratamiento de la hipertensión está incluido en las Garantías Explícitas en Salud, solo el treinta y cuatro por ciento de las personas diagnosticadas logra mantener su presión bajo control, según datos de la Organización Mundial de la Salud de dos mil veintitrés. Seguir las indicaciones del equipo médico cuando existe un diagnóstico no es un lujo; es una de las principales medidas preventivas disponibles.
La actividad física es la segunda pieza del rompecabezas. Treinta minutos de ejercicio cinco veces por semana reduce el riesgo de ACV en un veinticinco por ciento. Un estudio publicado en la revista Atherosclerosis, que analizó a más de cuatrocientos cincuenta mil adultos, encontró algo adicional: subir al menos cincuenta escalones diarios se asociaba con un riesgo veinte por ciento menor de enfermedad cardiovascular, incluido el ACV isquémico. El doctor Rodrigo Guerrero, neurólogo del Hospital de Santa Cruz y director de la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, subraya que no es necesario ir al gimnasio. Usar las escaleras en lugar del ascensor, caminar al trabajo, bajarse una estación antes del destino: estas acciones cotidianas cuentan. Lo importante es mantener la rutina de manera regular.
Pero la prevención es solo parte de la historia. Cuando ocurre un ACV, cada minuto importa. Los síntomas son específicos y reconocibles: pérdida repentina de fuerza en un brazo o en un lado del cuerpo, asimetría o parálisis facial, dificultad repentina para hablar o para comprender lo que otros dicen. Ante cualquiera de estas señales, la instrucción es clara: llamar inmediatamente al ciento treinta y uno del SAMU. No esperar a que los síntomas desaparezcan. No intentar trasladar a la persona por medios propios. La rapidez es fundamental porque un ACV puede provocar daño cerebral permanente. Familiares, compañeros de trabajo, cualquiera que esté cerca cumple un papel crucial al reconocer estas señales y activar la respuesta de emergencia.
En mayo de dos mil veintiséis, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó la primera resolución dedicada específicamente a los ataques cerebrovasculares. Chile fue uno de los seis países que impulsó esta iniciativa. La resolución insta a los Estados a fortalecer las estrategias de prevención, la atención de urgencia y los procesos de rehabilitación. En el país, la campaña es impulsada por las organizaciones de neurología y enfermedades vasculares, con patrocinio del Ministerio de Salud y Fonasa, y colaboración de hospitales, clínicas y organizaciones de la sociedad civil. El mensaje de los especialistas es claro y repetido: controlar la presión, incorporar movimiento a la vida cotidiana, reconocer los síntomas. Estas medidas fundamentales pueden reducir los riesgos y, cuando ocurra un evento, permitir una atención oportuna que marque la diferencia entre la recuperación y la discapacidad permanente.
Notable Quotes
Muchas personas desconocen que tienen presión arterial elevada porque esta condición suele avanzar sin manifestaciones evidentes— Doctor Alexis Rojo, neurólogo vascular y jefe del Servicio de Neurología del Hospital Regional de Ñuble
Acciones como utilizar las escaleras, caminar al trabajo o bajarse una estación antes del destino pueden contribuir a mantener una rutina más activa— Doctor Rodrigo Guerrero, neurólogo del Hospital de Santa Cruz y director de Sonepsyn