Los tratamientos ya no se definen por el órgano afectado, sino por biomarcadores moleculares específicos de cada tumor, permitiendo terapias más efectivas. Técnicas como la biopsia líquida y análisis genéticos avanzan científicamente, pero enfrentan barreras de acceso, autorización y disponibilidad de medicamentos.
Medicina de precisión: un avance contra el cáncer limitado por el acceso desigual
La medicina de precisión funciona, pero ¿para quién está disponible?
¿Entonces la medicina de precisión es simplemente un nombre elegante para decir que ahora miramos los genes del tumor?
Es más que eso. Durante décadas tratábamos el cáncer como si fuera una enfermedad de órganos. Pero resulta que dos tumores en el mismo pulmón pueden ser biológicamente completamente diferentes. La medicina de precisión dice: olvidemos el órgano, miremos la mutación específica que está alimentando este cáncer en esta persona.
Pero eso requiere tecnología cara. ¿Cuántos pacientes en Argentina realmente tienen acceso a estos estudios moleculares?
Ese es exactamente el problema. Kaen dice que la caracterización molecular completa está disponible solo para un número limitado de pacientes con cáncer de pulmón. Ni siquiera en el cáncer más estudiado tenemos cobertura universal.
¿Y la biopsia líquida? Suena como algo que podría democratizar el acceso porque es solo un análisis de sangre.
En teoría, sí. Es menos invasiva que una biopsia de tejido. Pero su uso depende del tipo de tumor, del momento de la enfermedad, y de si el equipo médico tiene acceso a los laboratorios que pueden procesarla.
Espera. ¿Estás diciendo que incluso si el paciente llega al hospital, podría no haber laboratorio disponible para hacer el análisis?
Exactamente. Y hay más: las demoras para autorizar los estudios, la distancia hasta centros especializados, la falta de información sobre derechos de los pacientes. Iglesias habla de obstáculos incluso antes de que comience el tratamiento.
Entonces, ¿cuál es el primer paso que debería ocurrir?
Kaen es muy claro: el perfil molecular debería ser el primer paso de cualquier procedimiento médico. Esos resultados pueden cambiar completamente la estrategia terapéutica desde el principio.
Pero eso requiere que la muestra sea de buena calidad. Jufe explica que el tamaño, la conservación, la rapidez con que llega al laboratorio... todo importa.
Sí. Y requiere coordinación entre cirujanos, enfermeros, técnicos y patólogos. Una biopsia puede ser suficiente para confirmar el tipo de cáncer pero insuficiente para estudios moleculares complejos si el tejido no fue preservado correctamente.
¿Y qué pasa si el cáncer cambia? ¿Si reaparece en otro lugar?
Ese es otro punto importante. El cáncer evoluciona. Las alteraciones presentes al principio pueden cambiar cuando hay una recaída o metástasis. Por eso a veces hay que repetir los estudios moleculares con tejido reciente.
Entonces estamos hablando de un sistema que requiere tecnología sofisticada, coordinación perfecta, acceso a múltiples laboratorios, y repetición de pruebas. ¿Y todo esto está disponible de manera equitativa en Argentina?
No. Eso es lo que Kaen y otros especialistas están pidiendo: una estrategia nacional para reducir las inequidades entre el sistema público y privado.
O Pulso
- Dos tumores en el mismo órgano pueden tener alteraciones moleculares completamente diferentes y responder distinto al mismo tratamiento
- La biopsia líquida detecta ADN tumoral mediante análisis de sangre, evitando procedimientos invasivos
- La caracterización molecular completa está disponible solo para un número limitado de pacientes con cáncer de pulmón en Argentina
- En 2022, la OMS registró aproximadamente 20 millones de nuevos casos de cáncer y 9,7 millones de muertes
Los tratamientos ya no se definen por el órgano afectado, sino por biomarcadores moleculares específicos de cada tumor, permitiendo terapias más efectivas. Técnicas como la biopsia líquida y análisis genéticos avanzan científicamente, pero enfrentan barreras de acceso, autorización y disponibilidad de medicamentos.
La medicina de precisión permite tratamientos de cáncer personalizados según características moleculares de cada tumor, pero su acceso sigue siendo desigual en Argentina entre el sistema público y privado.
El cáncer solía tener un nombre simple: el órgano donde crecía. Un tumor en el pulmón se trataba como cáncer de pulmón. Uno en la mama, como cáncer de mama. El tratamiento seguía la geografía del cuerpo. Pero esa lógica, que gobernó la oncología durante décadas, está siendo reemplazada por algo más preciso y más complejo: un enfoque que mira dentro de las células, a las mutaciones y alteraciones moleculares que realmente impulsan la enfermedad.
Esta transformación se conoce como medicina de precisión o medicina personalizada. En lugar de aplicar un protocolo estándar a todos los pacientes con el mismo diagnóstico de órgano, el nuevo método busca identificar la alteración genética específica que está alimentando el cáncer de esa persona en particular, y luego elegir la terapia diseñada para bloquear exactamente ese mecanismo. Diego Kaen, oncólogo y expresidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica, lo resume así: la clave está en encontrar un biomarcador que impulse la enfermedad y contar con un medicamento capaz de detenerlo. Esa relación entre el defecto molecular detectado y el fármaco disponible es lo que los especialistas llaman accionabilidad.
El cáncer de pulmón ilustra bien cómo funciona este cambio. Dos pacientes pueden recibir el mismo diagnóstico inicial, pero cuando se analiza el perfil molecular de sus tumores, resulta que tienen alteraciones completamente diferentes. Uno podría responder bien a una terapia dirigida mientras que el otro no. Hoy, los médicos pueden preguntar: ¿qué tipo específico de cáncer de pulmón tienes? ¿Cuáles son tus biomarcadores? Y entonces diseñan el tratamiento en función de esas respuestas. Más aún, tumores ubicados en órganos distintos pueden compartir la misma alteración molecular, lo que significa que un tratamiento desarrollado para un tipo de cáncer podría funcionar en otro completamente diferente si la evidencia científica y la aprobación regulatoria lo respaldan.
Para acceder a este nivel de precisión diagnóstica, los médicos utilizan herramientas sofisticadas que analizan el ADN, el ARN y proteínas específicas en las células tumorales. Una de las innovaciones más importantes es la biopsia líquida: un análisis de sangre que detecta ADN tumoral y otras sustancias liberadas por el cáncer. Este procedimiento evita biopsias invasivas o proporciona información cuando el tejido es difícil de obtener. Pero el proceso comienza mucho antes del laboratorio. Laura Jufe, especialista en Anatomía Patológica del Hospital Ramos Mejía, explica que la calidad de la muestra inicial es fundamental. El tamaño de la biopsia, cómo se conserva, la rapidez con que llega al laboratorio: todos estos detalles pueden determinar si los resultados son confiables o si el tejido se degrada antes de completar todos los análisis necesarios. El trabajo coordinado entre cirujanos, enfermeros, técnicos y patólogos es esencial para proteger el material. No todas las células que se ven iguales bajo el microscopio son iguales en su interior; cada una puede tener alteraciones genéticas distintas.
Otro desafío que plantea la medicina de precisión es que el cáncer no permanece estático. Las alteraciones presentes en el diagnóstico inicial pueden cambiar cuando aparece una recaída o metástasis. Por eso, en algunos pacientes es importante repetir los estudios moleculares con tejido reciente o mediante biopsia líquida para conocer el nuevo perfil del tumor. El ADN del tumor primario podría no representar el estado actual del cáncer en una metástasis distante.
La digitalización ha transformado el trabajo de la patología. Las imágenes microscópicas ahora pueden compartirse con especialistas en otros centros para obtener segundas opiniones, e incluso se está incorporando inteligencia artificial para identificar patrones y clasificar lesiones. Pero Jufe es clara: estas tecnologías son un apoyo, no un reemplazo. En Argentina, los diagnósticos los hacen los patólogos, asistidos por IA cuando es posible, pero el diagnóstico no está en manos de máquinas.
Sin embargo, mientras la ciencia avanza rápidamente, el acceso a estos avances sigue siendo profundamente desigual. María Alejandra Iglesias, presidenta de la Asociación Civil Sostén y fundadora de la Red Unidos por el Cáncer, plantea la pregunta incómoda: la medicina de precisión funciona, pero ¿para quién está disponible? Las diferencias entre el sistema público, las obras sociales y la medicina privada crean una brecha importante. Los pacientes enfrentan demoras para autorizar estudios, distancias hasta centros especializados, falta de información sobre sus derechos, y dificultades para obtener los fármacos necesarios. Kaen señala que la caracterización molecular completa todavía está disponible solo para un número limitado de pacientes con cáncer de pulmón en el país. Ambos especialistas coinciden en que Argentina necesita una estrategia nacional que reduzca estas diferencias entre subsistemas de salud. Las organizaciones de pacientes juegan un papel crucial, acompañando a las personas durante los tratamientos, brindando orientación y convirtiendo experiencias individuales en propuestas para mejorar el sistema sanitario. El cáncer sigue siendo una de las principales causas de muerte mundial: en 2022, la Organización Mundial de la Salud registró cerca de 20 millones de nuevos casos y aproximadamente 9,7 millones de muertes. Se estima que una de cada cinco personas desarrollará algún tipo de cáncer en su vida. Los especialistas insisten en que las nuevas tecnologías deben llegar en el momento justo y de forma equitativa a toda la población, sin que importe dónde vive, cuánto dinero tiene o qué burocracia médica deba atravesar.
Citações Notáveis
La clave está en identificar una alteración molecular que impulse la enfermedad y contar con un medicamento capaz de bloquearla— Diego Kaen, oncólogo y expresidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica
La medicina de precisión funciona, pero ¿para quién está disponible? El acceso es para pocos y esto genera inequidad— María Alejandra Iglesias, presidenta de la Asociación Civil Sostén