No somos Dinamarca, sino Cundinamarca
Colombia no obtendría beneficios del cambio de hora como países en latitudes altas, donde la duración del día varía hasta 8 horas entre estaciones. Henríquez propone enfrentar el déficit energético con medidas estructurales: aumentar oferta de generación y racionar eficientemente, no modificando relojes.
- Colombia experimenta una variación de media hora entre el día más largo y el más corto del año
- Dinamarca y otros países europeos tienen variaciones de 7 a 8 horas entre estaciones
- La propuesta de Hidroituango busca reducir consumo entre las 6:00 p.m. y las 9:00 p.m.
- El cambio de hora se intentó en Colombia durante los años noventa sin resultados significativos
El meteorólogo Max Henríquez cuestionó la propuesta de adelantar una hora en Colombia para reducir consumo energético durante El Niño, argumentando que la medida no funcionaría por la ubicación ecuatorial del país.
Cuando la Sociedad Hidroituango propuso al Gobierno electo adelantar una hora en los relojes colombianos para enfrentar la crisis energética que podría traer El Niño, la idea parecía sensata en la superficie: aprovechar mejor la luz natural en las tardes, reducir el consumo de electricidad en las horas pico entre las seis y las nueve de la noche, evitar un racionamiento. Era una medida que ya se había intentado en los años noventa durante otro apagón. Pero el meteorólogo Max Henríquez Daza no tardó en cuestionar la lógica detrás de ella, y lo hizo con una frase que se quedó pegada: "No somos Dinamarca, sino Cundinamarca".
El argumento de Henríquez es geográfico y casi elemental, pero parece haber sido pasado por alto en las conversaciones de política energética. Colombia, por su proximidad a la línea del Ecuador, experimenta una variación mínima en la duración del día a lo largo del año. Entre el día más largo y el más corto, la diferencia es apenas media hora. En contraste, países europeos ubicados en latitudes más altas —como Dinamarca— ven cambios de siete u ocho horas entre estaciones. Esa diferencia radical es lo que hace que el cambio de horario funcione como herramienta de ahorro energético en el norte de Europa. En Colombia, simplemente no existe ese margen.
Alejandro Arbeláez, gerente de Hidroituango, había explicado que la iniciativa buscaba específicamente aprovechar mejor la luz en las tardes y reducir la demanda durante las horas de mayor consumo. La propuesta también incluía la creación de una mesa técnica para analizar otras medidas preventivas. Pero Henríquez fue más allá de rechazar la idea: cuestionó el enfoque completo. "Están buscando el ahogao río arriba", escribió en redes sociales, sugiriendo que el país estaba buscando soluciones superficiales a un problema que requería respuestas estructurales.
Para el meteorólogo, el verdadero camino no pasa por modificar relojes sino por fortalecer la capacidad de generación eléctrica del país. Si El Niño reduce los aportes hídricos a los embalses —como es probable que suceda—, la solución debe ser aumentar la oferta de energía y promover un consumo más eficiente mediante políticas de racionalización. Eso es lo que otros países hacen cuando enfrentan crisis hídricas o energéticas. No es glamoroso ni rápido, pero es lo que funciona. El cambio de hora, en cambio, es una medida administrativa que genera la ilusión de acción sin resolver nada.
Henríquez también señaló una inconsistencia en la lógica de quienes proponían esta medida. Si el país enfrenta una crisis de agua para consumo humano, ¿también cambiaría la hora para resolverla? La pregunta suena sarcástica, pero apunta a algo real: cuando los problemas son estructurales, los trucos de calendario no los resuelven. Requieren inversión, planificación y cambios en la forma en que se produce y se consume la energía.
Por ahora, el Gobierno no ha adoptado la propuesta de Hidroituango. Sigue siendo una idea en evaluación, flotando en el espacio entre la desesperación por encontrar soluciones rápidas y la realidad de que algunas soluciones simplemente no funcionan en el contexto donde se proponen. Lo que suceda en los próximos meses dependerá de si prevalece la búsqueda de medidas reales o si la tentación de hacer algo visible, aunque sea inútil, termina ganando.
Notable Quotes
El tema del apagón no se evita con el cambio de hora, sino aumentando la oferta y racionando suavemente la energía— Max Henríquez Daza, meteorólogo
Están buscando el ahogao río arriba— Max Henríquez Daza, meteorólogo
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué un cambio de hora no funciona en Colombia si funcionó en los años noventa?
En los noventa también fue un error. El ahorro fue mínimo porque Colombia siempre ha estado cerca del Ecuador. Lo que pasó entonces fue que la gente simplemente se acostumbró a una hora diferente, pero el consumo energético no bajó de manera significativa. Ahora, con más información, sabemos que fue más teatro que solución.
Entonces, ¿cuál es la diferencia real entre Colombia y Dinamarca en este tema?
En Dinamarca, en invierno amanece casi a las nueve de la mañana y oscurece a las tres de la tarde. En verano, el sol sale antes de las cinco y se pone después de las diez. Eso es una diferencia de ocho horas. Aquí en Colombia, sin importar la época del año, el sol sale alrededor de las seis de la mañana y se pone alrededor de las seis de la tarde. Cambiar la hora no cambia eso.
¿Entonces qué debería hacer Colombia para evitar un apagón durante El Niño?
Lo que cualquier país hace: aumentar la capacidad de generación de energía. Construir más plantas, diversificar las fuentes. Y mientras tanto, racionar de forma inteligente, no punitiva. Educar a la gente sobre el consumo eficiente. Son medidas que toman tiempo, pero funcionan.
¿Hay algo de verdad en la idea de que la gente usaría menos luz si amaneciera más tarde?
Tal vez un poco, pero es tan marginal que no vale la pena. Y además, la gente se adapta rápido. Si el reloj dice que son las siete pero afuera está oscuro, la gente enciende la luz igual. El comportamiento humano no cambia porque cambies un número en el reloj.
¿Qué tan grave es la situación energética que se aproxima?
Depende de qué tan intenso sea El Niño y de cuánta lluvia caiga en los próximos meses. Los embalses son la fuente principal de energía en Colombia, así que si la sequía es severa, sí hay riesgo. Pero ese riesgo se maneja con infraestructura, no con trucos administrativos.