En las salas de la DEF CON de Las Vegas, el investigador argentino Mauro Eldritch reveló una operación de infiltración silenciosa: agentes norcoreanos que adoptan identidades ajenas para colarse en empresas occidentales como empleados remotos, acumulando confianza durante meses antes de extraer información o fondos. Detrás de cada perfil falso hay una persona real atrapada en un sistema de ciberesclavitud que drena sus ingresos hacia el régimen de Pyongyang. El hallazgo no es solo una curiosidad técnica, sino un recordatorio de que la guerra contemporánea se libra también en las videollamadas
Mauro Eldritch: el hacker argentino que expuso la red de espías norcoreanos
Trabajadores norcoreanos sometidos a ciberesclavitud entregan parte significativa de sus salarios a facilitadores vinculados al régimen norcoreano.