No podemos permanecer en silencio ante tanta barbarie
En la madrugada de un viernes en Palma Soriano, un joven de veintiséis años murió de una herida de arma blanca mientras, según los suyos, intentaba detener una pelea. Su madre, activista opositora de larga trayectoria, no solo carga el duelo de un hijo sino también las denuncias de un Estado que, afirma, obstaculizó hasta el último rito: la entrega del cuerpo. La muerte de Jesús Alberto Martínez Fernández se inscribe en una Cuba donde la violencia crece a un ritmo que las instituciones no nombran y las familias no pueden ignorar.
- Una discusión entre jóvenes frente al Bar Galaxy escaló hasta el asesinato de un hombre que, según su familia, solo intentaba mediar.
- El hospital no tenía sangre, ni electricidad, ni ambulancia disponible: la precariedad del sistema sanitario convirtió una emergencia en una sentencia.
- La madre, ex Dama de Blanco y dirigente de FLAMUR, denuncia que agentes de la Seguridad del Estado la amenazaron mientras velaba a su hijo y le dificultaron recuperar el cuerpo.
- Las autoridades cubanas no emitieron ningún comunicado oficial; la única narrativa pública provino de redes sociales, activistas y familiares.
- Cientos de vecinos acompañaron el féretro bajo la lluvia en una caravana de motocicletas, mientras organizaciones civiles responsabilizan al Estado por el clima de inseguridad.
- El caso se suma a un patrón documentado: 2,833 delitos verificados en 2025, un 115% más que el año anterior, y otro feminicidio en el mismo municipio apenas días antes.
En la madrugada del viernes, afuera del Bar Galaxy de Palma Soriano, Jesús Alberto Martínez Fernández —veintiséis años, líder del movimiento opositor Impacto Juvenil— murió de una herida de arma blanca. Su madre aseguró que el golpe fue directo al corazón y que su hijo había intentado mediar en la pelea, no participar en ella. Las autoridades no dijeron nada. La noticia la contaron las redes sociales.
Denia Fernández Rey, la madre, es una figura conocida en el activismo opositor del oriente cubano: ex Dama de Blanco, directora de FLAMUR, coordinadora de la Red Femenina. Sus denuncias van más allá del dolor inmediato: afirma que en el hospital no había sangre ni electricidad, que no existía ambulancia disponible, y que durante el proceso funerario fue amenazada por agentes policiales y de la Seguridad del Estado, quienes además dificultaron la entrega del cuerpo. Ninguna de estas acusaciones ha podido ser confirmada por fuentes independientes.
Publicaciones en redes sociales señalaron como presunto responsable a un hombre apodado «Cueruso», supuestamente ya localizado por las autoridades, aunque tampoco hay confirmación oficial de ello. Un primo de la víctima escribió en Facebook: «Mataron a un inocente, buen hijo, buen vecino, buen amigo. Qué cobardía».
El sepelio reunió a cientos de personas. Una larga caravana de motocicletas acompañó el cortejo bajo la lluvia. El padre de Jesús Alberto es identificado como director del Partido Republicano de Cuba. La Red Femenina responsabilizó al Estado cubano por «el clima de inseguridad que hoy impera en nuestras calles»; FLAMUR calificó la muerte de «vil asesinato» y exigió medidas concretas ante lo que describió como una barbarie creciente.
El caso no ocurre en el vacío: solo días antes, el 9 de junio, se reportó el feminicidio de una joven de veintitrés años en el mismo municipio. El Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana registró 2,833 delitos verificados en 2025, un aumento del 115% respecto a 2024. El Estado, hasta ahora, no ha ofrecido detalle alguno sobre las investigaciones.
En la madrugada del viernes, en las afueras del Bar Galaxy de Palma Soriano, un joven de veintiséis años llamado Jesús Alberto Martínez Fernández murió tras recibir una herida de arma blanca. Lo que comenzó como una discusión entre varios jóvenes escaló hasta convertirse en un enfrentamiento físico. Según los relatos que circularon después, Jesús Alberto intentó mediar en la pelea cuando fue herido. Su madre aseguró que la herida fue directa al corazón.
La noticia se propagó primero por redes sociales, a través de publicaciones de familiares, amigos y activistas. Las autoridades cubanas no emitieron comunicado oficial alguno sobre lo ocurrido. El comunicador Yosmany Mayeta Labrada recogió testimonios en su plataforma Kuba x Dentro, donde se documentaron los detalles del incidente y las denuncias posteriores.
Denia Fernández Rey, madre de Jesús Alberto, es una figura conocida en el activismo opositor de Santiago de Cuba. Fue integrante de las Damas de Blanco, dirige la organización FLAMUR y coordina la Red Femenina en la zona Oriental. Sus denuncias van más allá de la muerte de su hijo. Afirmó que en el hospital no había sangre disponible para atender la emergencia, que no había electricidad en las instalaciones y que no contaban con una ambulancia. También aseguró haber enfrentado dificultades para que le entregaran el cuerpo de su hijo y denunció haber sido amenazada por agentes policiales y de la Seguridad del Estado durante el proceso funerario. Estas acusaciones no han podido ser confirmadas por fuentes independientes.
Publicaciones en redes sociales identificaron como presunto responsable a un hombre conocido como Wilfredo Vázquez, apodado «Cueruso», a quien según esos reportes las autoridades ya habrían localizado, aunque no existe confirmación oficial de esto. Un primo de la víctima, Osmay Quesada, escribió en Facebook: «Mataron a un inocente buen hijo, buen vecino, buen amigo. Que cobardía».
El sepelio fue multitudinario. Cientos de residentes de Palma Soriano acompañaron el cortejo fúnebre en una larga caravana de motocicletas bajo la lluvia. La familia de Jesús Alberto forma parte de un núcleo opositor de perfil destacado en la región. Su padre, Alberto Martínez, es identificado como director del Partido Republicano de Cuba. Jesús Alberto mismo era líder del movimiento opositor Impacto Juvenil, según identificó la Red Femenina de Cuba.
Varias organizaciones de la sociedad civil emitieron reacciones. La Red Femenina responsabilizó directamente al Estado cubano «por este suceso y por el clima de inseguridad que hoy impera en nuestras calles». FLAMUR calificó lo ocurrido de «vil asesinato» y exigió medidas para frenar la violencia: «No podemos permanecer en silencio ante tanta barbarie. La delincuencia y la criminalidad están arrebatando vidas y sembrando dolor en las familias cubanas».
El caso ocurre en un contexto de escalada sostenida de la violencia en Cuba. Solo días antes, el nueve de junio, se reportó el feminicidio de una joven de veintitrés años en el mismo municipio. El Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana registró dos mil ochocientos treinta y tres delitos verificados en dos mil veinticinco, un aumento del ciento quince por ciento respecto a dos mil veinticuatro. Hasta el momento, las autoridades cubanas no han ofrecido detalle oficial alguno sobre el avance de las investigaciones ni sobre el estado del presunto implicado.
Notable Quotes
Mataron a un inocente buen hijo, buen vecino, buen amigo. Que cobardía— Osmay Quesada, primo de la víctima, en Facebook
No podemos permanecer en silencio ante tanta barbarie. La delincuencia y la criminalidad están arrebatando vidas y sembrando dolor en las familias cubanas— FLAMUR, organización de la madre de la víctima
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué la muerte de este joven en particular ha generado tanta atención si las autoridades no han emitido comunicado oficial?
Porque su familia no es anónima. Su madre es una activista opositora conocida, su padre dirige un partido político de oposición, y el joven mismo era líder de un movimiento juvenil. Cuando alguien así muere en circunstancias violentas, la comunidad activista ve un patrón, no un incidente aislado.
¿Qué significa que la madre denuncie amenazas de la Seguridad del Estado durante el proceso funerario?
Significa que no solo perdió a su hijo. Significa que mientras intentaba recuperar su cuerpo, mientras lo enterraba, sintió que el Estado la estaba vigilando, presionando, intimidando. Eso transforma el duelo en algo más: en miedo.
Las carencias que describe —falta de sangre, sin electricidad— ¿son síntomas de un colapso hospitalario general o algo específico de este caso?
Probablemente ambas cosas. Cuba enfrenta crisis de recursos reales. Pero cuando una madre opositora denuncia que no había sangre para salvar a su hijo, la pregunta que surge es si esas carencias fueron iguales para todos o si hubo negligencia deliberada.
¿Por qué el sepelio fue multitudinario si las autoridades no han confirmado nada oficialmente?
Porque la gente no espera confirmación oficial. Vieron a un joven muerto, vieron a una madre que denuncia, vieron a un activista documentando todo. La verdad circula por redes sociales ahora más rápido que por canales oficiales.
¿Qué sugiere que esto ocurra días después de otro feminicidio en el mismo municipio?
Que Palma Soriano está viviendo algo. Dos muertes violentas en días, en una ciudad pequeña, es una señal de que algo se ha roto. Y cuando eso ocurre en un contexto donde la violencia nacional creció ciento quince por ciento en un año, la gente empieza a preguntarse si hay un patrón más amplio.