En la región del Biobío, más de 21 mil niños y niñas han recibido en pocas semanas vacunas que los protegen de enfermedades que el olvido colectivo tiende a subestimar. La campaña escolar, que une a equipos de salud y educación en un esfuerzo coordinado, recuerda que la inmunidad comunitaria no es un logro permanente, sino una tarea que cada generación debe renovar. Con un 37 por ciento de cobertura regional alcanzado en sus primeras semanas, el programa avanza como expresión de que la salud pública es, ante todo, un acto de cuidado compartido.