A lo largo de agosto, más de doscientos mil nicaragüenses participaron en consultas públicas sobre reformas parciales a la Constitución, en un proceso que el gobierno presentó como expresión de la voluntad popular. La copresidenta Rosario Murillo anunció que los resultados serán formalmente presentados por la Asamblea Nacional el 1 de septiembre, fecha cargada de simbolismo patrio. El proceso refleja la tensión perenne entre la narrativa oficial de participación ciudadana y las preguntas que toda reforma constitucional despierta sobre quién define, en última instancia, el destino de una nación