En un momento de presión diplomática vinculada a las tensiones en Ceuta, Marruecos ha formalizado una alianza triangular con Estados Unidos e Israel, anunciando la apertura de embajadas en Tel Aviv ante la comunidad internacional reunida en la ONU. El reino norteafricano, históricamente situado en la periferia de los grandes tableros geopolíticos, elige ahora convertirse en puente entre el mundo árabe, Israel y Washington. Este movimiento revela una verdad antigua de la diplomacia: en los momentos de vulnerabilidad, los estados buscan anclas externas para proyectar fortaleza hacia adentro y ha