El 23 de septiembre, mientras Marruecos celebraba sus elecciones nacionales, la frontera con Ceuta se convirtió en escenario de una demostración de fuerza sin precedentes: miles de efectivos militares y policiales desplegados para que el día del voto transcurriera sin la irrupción de movimientos migratorios masivos. La operación tuvo éxito, pero su propia eficacia planteó una pregunta que trasciende la jornada electoral: si la capacidad de control existe, ¿por qué se reserva solo para los momentos de mayor presión política? Lo que ocurrió en el Tarajal y el Trampolín no fue solo una operación
Marruecos refuerza seguridad en frontera con Ceuta durante jornada electoral
Se reportan desalojos de migrantes en el Tarajal como parte de las operaciones de control fronterizo.