En la frontera terrestre de Ceuta, donde hace apenas semanas decenas de miles de personas cruzaron en una sola jornada, un dron marroquí equipado con un cable inusual sobrevoló la zona precisamente mientras los máximos responsables de la Policía Nacional y la Guardia Civil realizaban una inspección. El incidente, ocurrido el 9 de septiembre, no ofrece respuestas claras sobre la intención del aparato, pero sí ilumina una verdad más amplia: las fronteras contemporáneas se vigilan ahora desde el cielo, y la ambigüedad tecnológica puede ser tan inquietante como la amenaza declarada.