En las orillas del río Blackwater, donde la piedra tallada del siglo XIX guarda siglos de historia irlandesa, Mark Zuckerberg ha extendido su presencia en Europa más allá de lo corporativo: el fundador de Meta ha adquirido el castillo neogótico de Strancally, en el condado de Waterford, por entre 20 y 30 millones de euros. La compra no es solo un gesto de riqueza, sino el entrelazamiento de dos mundos —el del capital tecnológico del siglo XXI y el del patrimonio arquitectónico del XIX— en un país donde la empresa ya lleva más de una década echando raíces. Cuando el poder económico elige custod