En un sector donde la precisión y la confianza son moneda de cambio, las principales marcas de semillas argentinas revelan una paradoja inquietante: han construido los andamios de la era digital, pero no han aprendido a habitarlos. Con un promedio de 69 puntos sobre 100 y ninguna empresa alcanzando el umbral de liderazgo, el análisis de Digital Index Lab no describe un fracaso tecnológico, sino una transición incompleta —la de organizaciones que adoptaron herramientas sin adoptar la lógica que las hace funcionar.