Los antiguos egipcios eran una sociedad recatada donde el sexo humano apenas aparecía en el arte oficial, contrario a la percepción popular influida por cine y griegos. El papiro erótico de Turín, de 3.150 años, muestra posiciones específicas y posiblemente la primera representación histórica de squirting, interpretado como crítica a la masculinidad hegemónica.