Biarnés ha convertido el análisis político y social en entretenimiento mediante un estilo único: comentarios mientras realiza tareas cotidianas en la cocina. Denuncia que muchos influencers evitan posicionarse políticamente y que la sociedad está cansada de perfiles lifestyle desconectados de problemas reales como el alquiler.
Marc Biarnés: «Antes la familia se avergonzaba del hijo tonto, ahora tiene un podcast»
Antes la familia se avergonzaba del hijo tonto. Ahora tiene un podcast.
¿Cómo pasaste de pelar frutas en tu cocina a tener un millón y medio de seguidores?
No fue un plan. Grabé un vídeo comiendo y vi que hacía gracia. Luego descubrí que la gente se enganchaba a eso, a esa sensación de estar en la cocina sin saber muy bien por qué estás ahí, mientras hablo de cosas que importan.
Pero hay miles de personas que hacen vídeos en la cocina. ¿Qué tienen de especial los tuyos?
La expresividad. Eso no se puede copiar. Es mi forma de estar en el mundo. Cuando fruncí el ceño mientras me preparo una tostada, eso es solo mío. No es actuación fingida, es cómo soy.
Dices que la estupidez humana está ganando terreno. ¿No es un poco pesimista?
Es realista. Los niveles de ignorancia nunca han estado tan altos. Y lo peor es que ahora la gente está orgullosa de serlo. Antes la familia se avergonzaba del hijo tonto. Ahora tiene un podcast y miles de seguidores idiotas que lo aplauden.
¿Y tú? ¿No tienes miedo de ser parte del problema?
Por eso intento hacer análisis político sin regañar a la gente. Otros creadores solo echan bronca y la gente desconecta más. Yo busco que se sientan involucrados, que piensen. Es diferente.
Hablas mucho de influencers que se van a Bali mientras sus seguidores pagan alquiler. ¿Eso es lo que más te molesta?
Es la desconexión absoluta. La gente busca empatizar con las personas que sigue. ¿Cómo empatizas con alguien millonario que vive en un yate? Es imposible. Y la audiencia se está dando cuenta. El lifestyle está muerto.
¿Entonces qué es lo que la gente quiere ver?
Gente real. Personas que se posicionan, que tienen opiniones, que viven en el mismo mundo que ellos. Influencers que no se mojan políticamente se les está acabando el tiempo. La sociedad está cansada de perfiles desconectados.
Le Pouls
- Marc Biarnés, 33 años, Barcelona, 1,5 millones de seguidores entre TikTok e Instagram
- Analiza política y actualidad mientras realiza tareas cotidianas en la cocina
- Critica la desconexión de influencers lifestyle con la realidad de sus seguidores
- Prepara un libro titulado Manifiesto de una sociedad en descomposición
Biarnés ha convertido el análisis político y social en entretenimiento mediante un estilo único: comentarios mientras realiza tareas cotidianas en la cocina. Denuncia que muchos influencers evitan posicionarse políticamente y que la sociedad está cansada de perfiles lifestyle desconectados de problemas reales como el alquiler.
El creador de contenido catalán Marc Biarnés, con 1,5 millones de seguidores, analiza la actualidad mientras pela frutas. Critica la proliferación de influencers desconectados de la realidad y la normalización de la estupidez en redes sociales.
Marc Biarnés pela una mandarina mientras habla de política. Pela una cebolla mientras analiza un escándalo social. Pela un melocotón mientras reflexiona sobre la estupidez humana. Es lo que hace, y es lo que ha convertido al creador de contenido catalán de 33 años en alguien que cuenta con más de un millón y medio de seguidores repartidos entre TikTok e Instagram. No es un truco de magia, aunque parezca serlo. Es simplemente su forma de estar en el mundo: esa expresividad que solo le pertenece a él, ese fruncir de ceño mientras se prepara una tostada, ese poner los ojos en blanco mientras sostiene una pieza de fruta. El presentador Germán González lo resumió en una frase que se quedó pegada: "Parezco Nosoloviernes", dijo mientras mandaba un mensaje a sus seguidores pelando una patata. Así nació un estilo.
Biarnés no se avergüenza de decir que es inteligente. Para analizar la estupidez hay que serlo, razona. Pero lo que realmente le preocupa es que vivimos en un momento en el que muchas personas están orgullosas de ser lerda, de no saber, de no querer saber. Dice que es lo más peligroso que existe ahora mismo, que los niveles de ignorancia nunca han estado tan altos y están haciendo estragos. Sospecha que fue un plan, aunque no sepa exactamente de quién. Cuanto más ruido hay en la sociedad, más ignorante se vuelve la gente. Aunque también, admite con una sonrisa incómoda, la gente vive más feliz siendo ignorante. A veces le gustaría a él también serlo.
La idea de hablar mientras pela una mandarina surgió de manera totalmente improvisada. Grabó un vídeo comiendo, vio que hacía gracia, y decidió que eso formaría parte de su actuación. Siempre buscó alguna publicidad del mundo gastronómico para mantener su proyecto, pero nunca calló. Supone que no es un perfil lo suficientemente blanco para eso. Lo que sí cambió fue el contenido de lo que comía. Cuando empezó, sacaba alimentos poco saludables. Cuando se dio cuenta de que lo estaban viendo muchísima gente, decidió promover una alimentación más sana. Ahora recibe comentarios de personas que de repente sienten antojo de un melocotón. Bromea diciendo que debería ser embajador de la OMS, aunque luego añade que tiene más criterio que la propia organización.
Su análisis político es afilado, y lo hace sin regañar a la gente. Ha encontrado la manera de que el espectador se sienta involucrado en la política sin tener la sensación de que le están echando una bronca, que es lo que hacen muchos otros creadores de contenido. Eso solo consigue que la gente desconecte más. Su referente siempre ha sido Andreu Buenafuente, aunque deliberadamente no consume comedia para no intoxicarse. No quiere terminar siendo un imitador. Prefiere mantener la marca pura, dice con una risa que suena a broma pero probablemente no lo sea del todo.
Lo que más le preocupa es la desconexión de muchos influencers con la realidad. Hay una legión de creadores que simplemente enseñan sus viajes a Bali, sus yates en Ibiza, sus productos de belleza. Mientras tanto, sus seguidores, que quizás tenían 16 años cuando comenzaron a seguirles, ahora están pagando alquiler por primera vez, viendo los problemas de frente, reciclando con pajitas de cartón, viviendo en pisos que no pueden permitirse. La desconexión es absoluta. Biarnés cree que la sociedad está dando un giro y que la gente que consume contenido está cada vez menos dispuesta a ver perfiles que simplemente venden un estilo de vida inalcanzable. El tema lifestyle y beauty se está yendo, dice, a tomar por culo. Hay una demanda creciente de empatía, y es difícil empatizar con una persona millonaria.
También critica a los influencers que tienen miedo a posicionarse políticamente. Le parece una oportunidad perdida. Si tienes un altavoz y toda una liga de seguidores detrás, ¿por qué no usarlo? La vida cotidiana y la vida política tienen que moverte por dentro. Tienes que preocuparte por algo, enfadarte por algo, disfrutar de algo. A todos estos influencers que no se mojan se les está acabando el tiempo, cree. La audiencia está buscando personas reales, no perfiles desconectados.
Esta reflexión forma parte de su próximo libro, Manifiesto de una sociedad en descomposición, que ya se está maquetando. En él desarrolla una idea que resume perfectamente su pensamiento: antes, la familia se avergonzaba del hijo tonto. Ahora, con esta oda al sé feliz y sé como seas, todos tienen un podcast. Se ha dado plena libertad a ser idiota fuera de casa y con absoluta tranquilidad. Es un pez que se muerde la cola. Si todos los idiotas han salido en manada a la calle y el idiota ha llegado a un podcast, tendrá toda una liga de seguidores idiotas que le aplaudan. El libro, dice, es deprimente y divertido al mismo tiempo.
Citations marquantes
Para analizar la estupidez hay que ser inteligente— Marc Biarnés
A todos estos influencers que no se mojan se les está acabando el tiempo porque la gente está cada vez menos dispuesta a ver perfiles que simplemente enseñan que se van a Bali o que te venden un eyeliner— Marc Biarnés