En el corazón de una cultura que ha celebrado la cerveza durante generaciones, las grandes empresas cerveceras españolas se enfrentan a un momento de inflexión: el consumidor está cambiando de hábitos más rápido de lo que el sector puede adaptarse. Las ventas conjuntas de Mahou, Heineken, Damm e Hijos de Rivera apenas retrocedieron en 2025, pero los beneficios cayeron un 23%, señal de que el modelo tradicional se agota. Como ha ocurrido en otros momentos de la historia económica, las compañías que anticipan el cambio —y no las que lo niegan— serán las que definan el próximo capítulo del sector