En el eterno ciclo de renovación que define el béisbol de invierno, los Navegantes del Magallanes y los Leones del Caracas sellaron un canje de cuatro lanzadores que revela, más que una simple transacción, dos visiones distintas del tiempo: una organización que apuesta por la experiencia curtida en las Grandes Ligas, y otra que confía en la promesa de la juventud aún por florecer. El movimiento, realizado en el mercado invernal de la LVBP, pone sobre la mesa una pregunta que el béisbol siempre ha sabido formular mejor que responder: ¿qué vale más, lo que un hombre ya demostró o lo que todavía