En México, una maestra llamada Miriam Heidy ha encontrado en las canciones populares lo que la pedagogía tradicional buscaba sin éxito: una manera de anclar las tablas de multiplicar en la memoria sin recurrir a la presión ni a la repetición mecánica. Sus videos en TikTok, donde convierte melodías conocidas en ejercicios matemáticos, han resonado no solo entre estudiantes, sino entre adultos que por primera vez se atreven a admitir que el sistema que los educó los falló. En el fondo, su historia no es solo sobre multiplicaciones; es sobre la diferencia entre enseñar con miedo y enseñar con rit
Maestra viral en TikTok enseña tablas de multiplicar al ritmo de 'La Chona'
Quizá no necesitan más presión, sino otra forma de aprenderlas
¿Por qué crees que una maestra de matemáticas en TikTok se vuelve viral? ¿Qué hay aquí que la gente necesitaba escuchar?
Creo que porque toca un punto de frustración real. Millones de personas crecieron memorizando tablas de forma mecánica, sin entender por qué, y muchas nunca las dominaron. Ver que alguien ofrece otra forma—una que funciona, que es alegre—es liberador.
Pero tenemos que ser cuidadosos aquí. ¿Sabemos que el método funciona? Los videos muestran estudiantes respondiendo, pero ¿hay datos sobre retención a largo plazo? ¿Comparación con otros métodos?
Justo. Lo que vemos es que la gente responde emocionalmente, que se siente identificada. Eso es real. Pero tienes razón: no sabemos si es más efectivo que otros enfoques.
¿Y qué pasa con los adultos que comentan? ¿Qué nos dice eso?
Que el problema no fue nunca la edad ni la capacidad. Fue el método. Esos adultos de 37 años no son menos inteligentes que cuando tenían 8. Solo que nadie les ofreció otra forma de aprender.
Eso es una interpretación. También podría ser que simplemente no lo necesitaban después de cierto punto, así que lo olvidaron. No es lo mismo que decir que el método original fue malo.
Cierto. Pero el hecho de que tantos adultos digan "yo también tengo problemas" sugiere que algo no funcionó bien la primera vez.
¿Crees que esto podría cambiar cómo se enseña matemáticas en las escuelas?
Quizá. Si funciona, debería. Pero primero necesitaríamos verlo en un aula real, con datos, no solo en TikTok.
Y necesitaríamos saber si funciona para todos los estudiantes, o solo para algunos. La música no es universal.
Verdad. Pero al menos abre la conversación: ¿por qué asumimos que la repetición es el único camino?
El Pulso
- Millones de personas crecieron sin dominar las tablas de multiplicar, no por falta de inteligencia, sino porque el método que se les impuso nunca se adaptó a cómo aprende el cerebro.
- Miriam Heidy irrumpió en TikTok con una propuesta tan sencilla como disruptiva: reemplazar la repetición árida por canciones que el cerebro ya conoce y puede recuperar con facilidad.
- La viralidad de sus videos desató una oleada de confesiones públicas de adultos de 27, 37 y más años que reconocieron abiertamente sus dificultades con las multiplicaciones, convirtiendo el aula digital en un espacio de alivio colectivo.
- El fenómeno apunta hacia una conversación más amplia sobre la educación matemática: si la música y la asociación sensorial funcionan, ¿por qué el sistema sigue apostando por la presión como herramienta principal?
En México, una maestra llamada Miriam Heidy ha encontrado en las canciones populares lo que la pedagogía tradicional buscaba sin éxito: una manera de anclar las tablas de multiplicar en la memoria sin recurrir a la presión ni a la repetición mecánica. Sus videos en TikTok, donde convierte melodías conocidas en ejercicios matemáticos, han resonado no solo entre estudiantes, sino entre adultos que por primera vez se atreven a admitir que el sistema que los educó los falló. En el fondo, su historia no es solo sobre multiplicaciones; es sobre la diferencia entre enseñar con miedo y enseñar con ritmo.
Miriam Heidy encontró una solución donde muchos pedagogos habían fracasado: hacer que las tablas de multiplicar se fijen en la memoria sin repetición mecánica ni presión. Su método consiste en tomar canciones que la gente ya conoce —La Chona, El Payaso del Rodeo, Mis Ojos Lloran Por Ti— y convertirlas en vehículos para los números. En sus videos de TikTok, los estudiantes escuchan una melodía familiar y, mientras suena, identifican la respuesta correcta a una multiplicación. El ritmo se vuelve ancla de memoria.
Pero lo que distingue a Heidy no es solo la creatividad de la técnica, sino su diagnóstico del problema. Cuando un alumno llega a secundaria sin dominar las tablas, ella no asume que es por falta de esfuerzo: plantea que quizá el sistema que lo enseñó fue el problema, no el estudiante. Su propuesta es reemplazar la repetición por la música, y la memorización forzada por la asociación sensorial.
Lo más revelador de la viralidad no fue la respuesta de los estudiantes, sino la de los adultos. Personas de 27 y 37 años escribieron en los comentarios admitiendo públicamente que todavía tienen dificultades con ciertas multiplicaciones. No era burla. Era alivio. Era la admisión de que el problema nunca fue la capacidad, sino el método con el que aprendieron de niños.
Lo que Heidy ha demostrado, casi sin proponérselo, es que la educación matemática puede funcionar de otra manera: no rechazando la memorización, sino usando herramientas que el cerebro ya sabe procesar. En un sistema que ha insistido durante décadas en que la repetición es el único camino, esa idea simple se vuelve revolucionaria.
Miriam Heidy descubrió algo que los pedagogos llevan años buscando: una forma de hacer que las tablas de multiplicar se queden en la cabeza sin necesidad de repetición mecánica ni presión. Su método es directo. Toma canciones que la gente ya conoce—La Chona, El Payaso del Rodeo, Mis Ojos Lloran Por Ti—y las convierte en vehículos para los números. En TikTok, donde ha publicado sus videos, plantea ejercicios donde los estudiantes escuchan una melodía familiar y, mientras suena, deben identificar la respuesta correcta a una multiplicación. El ritmo se convierte en ancla de memoria. Lo que normalmente sería una operación árida termina asociado a un sonido que el cerebro ya conoce y puede recuperar con facilidad.
Lo que hace notable el trabajo de Heidy no es solo la creatividad de la técnica, sino su diagnóstico del problema. Ella observa que muchos estudiantes llegan a secundaria sin dominar las tablas, y en lugar de asumir que es por falta de esfuerzo, plantea una pregunta diferente: ¿y si lo que necesitan no es más presión, sino otra forma de aprender? En uno de sus videos lo expresó con claridad: cuando un alumno llega rezagado, quizá el sistema que lo enseñó fue el problema, no el estudiante. Su propuesta es reemplazar la repetición por la música, el ritmo por la memoria sensorial.
Los videos se viralizaron rápidamente en la plataforma. Pero lo más revelador no fue solo que los estudiantes respondieran bien. Fueron los comentarios de adultos. Personas de 27, 37 años, que reconocieron públicamente que todavía tienen dificultades con ciertas multiplicaciones. "¿Das clases a alumnos de 27 años?", escribió alguien. "Aquí aprendiendo las tablas de multiplicar a mis 37 años", escribió otro. Los comentarios no eran burla. Eran alivio. Eran la admisión de que el problema nunca fue la edad ni la capacidad, sino el método que les enseñaron cuando eran niños.
Entre los miles de respuestas también hubo reconocimiento por la creatividad del enfoque y, curiosamente, por la voz de la maestra. Algunos comentarios mencionaban su tono, su claridad, su capacidad de hacer que algo árido sonara accesible. Eso también importa: la educación no es solo contenido, es también presencia, es cómo se comunica, es si quien enseña cree que el estudiante puede aprender.
Lo que Heidy ha demostrado, sin proponérselo explícitamente, es que la educación matemática podría funcionar de otra manera. No rechazando la memorización—las tablas de multiplicar necesitan vivir en la memoria—sino usando herramientas que el cerebro ya sabe procesar: la música, el ritmo, la asociación sensorial. Es una idea simple. Pero en un sistema educativo que ha insistido durante décadas en que la repetición es el único camino, simple se vuelve revolucionario.
Citas Notables
Cuando me dicen que los alumnos llegan a secundaria sin dominar las tablas de multiplicar… yo pienso que quizá no necesitan más presión, sino otra forma de aprenderlas— Miriam Heidy, maestra