Madrid inicia curso sin auxiliares de conversación tras ruptura con Ministerio

Estudiantes de educación secundaria, especialmente de 4º de ESO, se presentarán a exámenes de Cambridge sin auxiliares de conversación durante tres meses.
El bilingüismo se desinfla. Ahora es un desastre.
Rosa Rocha, directora de institutos públicos de Madrid, sobre el impacto de la pérdida de auxiliares.
Mark

¿Cómo es posible que una región simplemente pierda 2.800 profesionales de un día para otro?

Mimi

No fue de un día para otro. Fue una acumulación de decisiones administrativas. El Ministerio cambió las reglas del programa, Madrid perdió el plazo, y cuando pidió entrar fuera de tiempo, le dijeron que no.

Luke

Pero espera. La Consejería dice que solo 90 de esos 2.800 auxiliares venían del Ministerio. ¿Entonces por qué no puede Madrid simplemente contratar a los otros 2.710 por su cuenta?

Mimi

Porque durante veinte años, toda la gestión estaba centralizada. Convocatorias internacionales, selección, coordinación con países de origen, seguros, nombramientos. Madrid no tenía esa infraestructura.

Mark

¿Y ahora la está construyendo?

Mimi

Está intentándolo. Pero solo para 1.464 auxiliares, no para 2.800. Y no empezarán hasta enero.

Luke

Entonces los estudiantes de cuarto de ESO pierden tres meses de conversación antes de sus exámenes de Cambridge. ¿Eso está confirmado?

Mimi

Así lo dice Rosa Rocha, directora de la asociación de institutos públicos. Es una consecuencia directa del calendario.

Mark

¿Y el Ministerio dice algo sobre esto?

Luke

El artículo no incluye respuesta del Ministerio. Solo tenemos la versión de Madrid y la de los críticos.

Mimi

El Ministerio argumentó que Madrid presentó su solicitud fuera de plazo y que eso comprometía los procedimientos. Eso es lo que sabemos.

Mark

Entonces esto es realmente sobre quién cometió el error administrativo.

Luke

O sobre si el Ministerio fue demasiado rígido con los plazos. Depende de a quién le creas.

  • Madrid arranca el curso 2026/27 sin ninguno de los 2.800 auxiliares de conversación que sostenían su programa bilingüe, dejando a miles de estudiantes sin apoyo lingüístico nativo desde el primer día.
  • El conflicto estalló cuando Madrid presentó su solicitud de participación en la convocatoria estatal con casi un mes de retraso, y el Ministerio la rechazó sin margen de negociación.
  • Detrás del enfrentamiento institucional hay una tensión laboral sin resolver: inspecciones de trabajo en toda España cuestionaron si los auxiliares ejercían funciones docentes encubiertas, amenazando con multas a las regiones participantes.
  • La Comunidad lanzará su propio programa con 1.464 auxiliares —la mitad que antes— y un presupuesto reducido de 11,69 millones, pero no llegarán a las aulas hasta enero, dejando todo el primer trimestre sin cobertura.
  • Los más afectados son los alumnos de 4º de ESO, que se presentarán a sus exámenes de Cambridge a final de curso habiendo pasado tres meses sin el apoyo que el propio sistema prometía darles.

Durante dos décadas, Madrid construyó su identidad educativa sobre el bilingüismo y los auxiliares de conversación que lo hacían posible. Este otoño, por primera vez en veinte años, esos profesionales desaparecieron de las aulas —víctimas de una disputa burocrática entre la Comunidad y el Ministerio de Educación sobre plazos, estatus laboral y responsabilidades compartidas. Lo que comenzó como un desacuerdo administrativo revela algo más profundo: la fragilidad de los proyectos educativos cuando la política y la gestión se separan de quienes aprenden.

Madrid comenzó el curso 2026/27 sin un solo auxiliar de conversación en sus aulas —una ausencia que no se había producido en veinte años. Los 2.800 profesionales nativos que sostenían el programa bilingüe de la Comunidad desaparecieron de golpe, y no volverán hasta enero, en el mejor de los casos, y entonces serán apenas 1.400.

El origen del conflicto fue una disputa administrativa con raíces laborales. Inspecciones de trabajo en toda España cuestionaron si los auxiliares de conversación cumplían funciones docentes reales, lo que llevó al Ministerio a reformular el programa para el nuevo curso. La convocatoria estatal cerró el 22 de mayo; Madrid presentó su solicitud el 17 de junio. El Ministerio rechazó la incorporación de la región por incumplimiento de plazos. Desde entonces, cada parte culpa a la otra: Madrid señala que la convocatoria se publicó tarde y exigía garantías frente a posibles sanciones laborales; el Ministerio sostiene que los procedimientos no podían alterarse.

Lo que la consejera Mercedes Zarzalejo reveló matiza el relato: de los 2.800 auxiliares, solo 90 provenían del Ministerio. Madrid ya financiaba casi el 100% del programa con 28 millones anuales. Lo que pierde no es tanto el dinero como la arquitectura compartida: la convocatoria internacional, la selección de candidatos, la coordinación con los países de origen. Ahora la Comunidad lanzará su propio programa con 1.464 auxiliares y 11,69 millones de euros, pero sin cobertura durante todo el primer trimestre.

El bilingüismo fue durante años la bandera educativa del PP madrileño, impulsado por Esperanza Aguirre en 2010 y convertido en seña de identidad bajo Isabel Díaz Ayuso. Rosa Rocha, presidenta de la asociación de directores de institutos públicos de Madrid, observa que esa apuesta se está desinflando. Señala además que nunca se ha hecho un estudio en profundidad sobre los resultados del modelo —si genera segregación, si mejora el aprendizaje— y que sin ese análisis es imposible corregir el rumbo. Mientras tanto, los alumnos de 4º de ESO afrontarán sus exámenes de Cambridge habiendo pasado tres meses sin los auxiliares que el sistema les había prometido.

Madrid comenzó el curso 2026/27 sin un solo auxiliar de conversación en sus aulas. Durante veinte años, la Comunidad había trabajado junto al Ministerio de Educación para mantener a 2.800 de estos profesionales nativos en los centros escolares. Este curso, ese número cayó a cero. No volverá a haber auxiliares hasta enero, en el mejor de los casos, y entonces serán apenas 1.400—la mitad de antes.

El quiebre vino de una disputa administrativa que comenzó con inspecciones laborales en toda España. Los tribunales cuestionaron si los auxiliares de conversación eran realmente lo que decían ser o si, en la práctica, estaban realizando funciones propias de docentes. El Ministerio de Trabajo impuso multas a algunas regiones. Madrid no fue sancionada, pero el Ministerio de Cultura y Trabajo decidieron reformular el programa para el curso 2026/27, insistiendo en que no podía haber relación laboral real entre los auxiliares y las administraciones. La nueva convocatoria estatal cerró el plazo de presentación el 22 de mayo. Madrid presentó su solicitud el 17 de junio, fuera de plazo. El Ministerio rechazó la incorporación de la región el 25 de junio, argumentando que comprometía los procedimientos y los plazos establecidos. Así comenzó el enfrentamiento.

La Comunidad de Madrid culpó al Ministerio de caos jurídico y retrasos. Señaló que la convocatoria se publicó a finales de mayo cuando habitualmente aparecía en febrero. La Consejería de Educación exigió que se incluyera un punto sobre auxiliares de conversación para obtener garantías de que el Ministerio de Trabajo no sancionar a las regiones que participaran. El Ministerio rechazó las gestiones repetidas. Sin embargo, la consejera Mercedes Zarzalejo reveló un dato que matizaba la narrativa: de los 2.800 auxiliares, solo 90 provenían del Ministerio. La Comunidad ya financiaba casi el 100% del programa con sus 28 millones de euros anuales. Lo que perdería sería apenas el 3,1% de la plantilla. Lo que sí perdería era la gestión compartida: la convocatoria internacional, la selección de candidatos, la coordinación con países de origen, las reglas comunes, los nombramientos, los seguros.

Ahora Madrid lanzará su propio programa con 1.464 auxiliares—casi la mitad—por 11,69 millones de euros. Comenzarán en enero, dejando todo el primer trimestre sin cobertura. Esteban Álvarez, portavoz de Educación del Partido Socialista en la Asamblea de Madrid, señaló que el problema no era si Madrid podía pagar. Si antes pagaba a 2.700, podía seguir haciéndolo. El problema era si podía mantener el mismo modelo cumpliendo de verdad las exigencias fijadas por Trabajo. "¿No es su plan estrella el bilingüismo? No lo parece", opinó.

El bilingüismo fue el sueño de Esperanza Aguirre cuando presidía la Comunidad. En 2010 lanzó la iniciativa. En 2012 quiso contratar más profesores de inglés nativos, lo que generó polémica incluso dentro del Partido Popular. El ministro de Educación de entonces, José Ignacio Wert, dijo que el marco legislativo no lo permitía. Aguirre pidió "insumisión". El sistema bilingüe se convirtió en una seña de identidad de la educación madrileña y en una bandera del Partido Popular e Isabel Díaz Ayuso. Los auxiliares de conversación fueron una pieza clave en ese modelo durante todo este tiempo.

Rosa Rocha, presidenta de AIMAD, la asociación de directores de institutos públicos de Madrid, observa que la Comunidad está dejando de lado el bilingüismo. "Poco a poco estamos viendo cómo su apuesta por este modelo se desinfla. Ahora mismo es un desastre, este es el último ejemplo", dijo. Señaló también que el bilingüismo ha sido muy criticado pero nunca ha habido un estudio en profundidad sobre sus resultados. No se sabe si el modelo produce segregación entre estudiantes buenos y malos. Sin ese análisis, no pueden aplicarse medidas para mejorar. Los grandes perjudicados son los alumnos. Los estudiantes de cuarto de la ESO se presentarán a su examen de Cambridge a final de curso sin haber tenido auxiliares de conversación durante tres meses.

El problema es si Madrid puede mantener el mismo modelo cumpliendo de verdad las exigencias fijadas por Trabajo. ¿No es su plan estrella el bilingüismo? No lo parece.
— Esteban Álvarez, portavoz de Educación del Partido Socialista en la Asamblea de Madrid
Poco a poco estamos viendo cómo la Comunidad de Madrid está dejando de lado el bilingüismo y cómo su apuesta por este modelo se desinfla. Ahora mismo es un desastre.
— Rosa Rocha, presidenta de AIMAD
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