Madrid ha dado la bienvenida a su primer Gran Premio de Fórmula 1 con un circuito llamado Madring que, desde sus primeras pruebas en simulador, ha desconcertado a los pilotos y agitado la vida de quienes habitan sus alrededores. El trazado, enclavado en la zona de Ifema, encarna la tensión perenne entre la ambición de las ciudades por proyectarse al mundo y el derecho de sus vecinos a una vida cotidiana sin sobresaltos. Lo que se presenta como una oportunidad de visibilidad global lleva consigo un coste humano concreto: familias dispuestas a abandonar la ciudad, niños que podrían perder días d
Madrid estrena circuito de Fórmula 1 entre polémica, tráfico y atracción ferial
Residentes de Ifema reportan que consideran abandonar Madrid durante el evento, incluso si sus hijos deben faltar a clase.