Cuando una ciudad acoge un evento que convoca a decenas de miles de personas en un espacio concentrado, la movilidad deja de ser logística para convertirse en arquitectura social. Madrid, ante el debut del circuito urbano Madring durante el Gran Premio de España de Fórmula 1 del 11 al 13 de septiembre, ha diseñado un sistema de transporte público que intenta traducir el caos potencial en flujo ordenado: trenes más frecuentes, autobuses reforzados y cinco lanzaderas gratuitas que tejen la ciudad con el recinto. Es, en el fondo, el viejo desafío de hacer que lo extraordinario quepa dentro de lo