Las hijas de Miguela Novas Noboa, asesinada en Villaverde, fueron excluidas de la lista de beneficiarios de becas de comedor 2025/2026 por la Consejería de Educación madrileña. La familia obtuvo el certificado oficial de víctimas de violencia de género en febrero, presentó solicitud en marzo, pero aún desconoce los motivos del rechazo de una ayuda de 1.342 euros.
Madrid deniega beca de comedor a hijas de mujer asesinada por violencia de género
La apoyamos en lo que podemos, pero no llegamos a todo
¿Cómo es posible que una familia que cumple todos los requisitos sea rechazada dos veces?
Eso es lo que nadie ha explicado. Tienen el certificado oficial, presentaron la solicitud dentro de plazo, sus hermanas estudian en centros públicos. Pero sus nombres simplemente no aparecen en la lista. La Consejería dice que está estudiando el recurso, pero la familia sigue sin saber por qué fueron excluidas.
¿Qué pasó después del asesinato de la madre?
Las tres hermanas se mudaron con su abuela a Villaverde. Pero la abuela tenía una deuda hipotecaria que una empresa inmobiliaria compró. Eso llevó a un desahucio en enero de este año. Ahora están dispersas: la hermana mayor en casa de los suegros, las menores en diferentes lugares. Todo mientras la hermana mayor intenta conseguir que les concedan una beca de 1.342 euros.
¿Cuánto tiempo tardaron en obtener el reconocimiento oficial de víctimas?
Meses. No lo consiguieron hasta febrero, después de trabajar con una fundación de mujeres que las ayudó a reunir la documentación y presentarla ante la Fiscalía. Fue un proceso lento y agotador. Dos semanas después ya presentaban la solicitud de la beca.
¿Qué dicen los números sobre las prioridades de Madrid?
En el curso pasado, Madrid concedió casi 120.000 becas a familias pobres. Pero los hijos de policías recibieron 15.541 becas, mientras que las víctimas de violencia de género solo obtuvieron 2.981. Eso ocurre en una región con más de 33.000 denuncias por violencia de género al año.
¿Qué significa eso para estas dos chicas?
Que el sistema las ha puesto en una categoría que aparentemente existe en el papel pero no funciona en la práctica. Están huérfanas por violencia de género, cumplen los requisitos, pero reciben menos protección que los hijos de funcionarios de seguridad. Mientras esperan que se resuelva el recurso, siguen sin poder comer en el comedor escolar.
Il Polso
- Dos menores huérfanas por asesinato de su madre en 2023 fueron excluidas de becas de comedor en Madrid
- La familia obtuvo certificado de víctimas de violencia de género en febrero de 2026 y presentó solicitud en marzo
- La beca rechazada suma 1.342 euros para 122 días lectivos entre diciembre de 2025 y junio de 2026
- En 2025/2026, Madrid concedió 15.541 becas a hijos de policías frente a 2.981 a víctimas de violencia de género
- Las tres hermanas fueron desahuciadas en enero de 2026 y permanecen dispersas entre diferentes domicilios
Las hijas de Miguela Novas Noboa, asesinada en Villaverde, fueron excluidas de la lista de beneficiarios de becas de comedor 2025/2026 por la Consejería de Educación madrileña. La familia obtuvo el certificado oficial de víctimas de violencia de género en febrero, presentó solicitud en marzo, pero aún desconoce los motivos del rechazo de una ayuda de 1.342 euros.
La Comunidad de Madrid rechaza por segunda vez la beca de comedor escolar a dos menores huérfanas por violencia de género, cuya madre fue asesinada en 2023, a pesar de cumplir requisitos establecidos.
En enero de este año, tres hermanas fueron desahuciadas del piso donde vivían con su abuela en Villaverde. Sus nombres no aparecen en la lista de beneficiarios de becas de comedor que la Consejería de Educación de Madrid publicó hace poco. Lo que hace que este rechazo duela más es que estas chicas perdieron a su madre en 2023, asesinada por su expareja. Deberían estar protegidas por la ley. En cambio, se encuentran dispersas entre casas de amigos y familia, sin acceso a una ayuda de 1.342 euros que cubriría sus comidas escolares hasta junio.
La madre de las menores, Miguela Novas Noboa, tenía 36 años cuando murió. Su caso fue tan grave que las instituciones crearon un comité de crisis que lleva su nombre. Las tres hermanas se mudaron con su abuela después de la muerte, pero la situación se complicó cuando una empresa inmobiliaria, Ciclevile SL, adquirió una deuda hipotecaria que la madre había contraído antes de morir. Lo que comenzó como un problema de titularidad en 2018 terminó en un desahucio en enero de 2026. La abuela no pudo mantener la casa. Las chicas tuvieron que irse.
La hermana mayor, ahora adulta, ha estado navegando un laberinto burocrático para que sus hermanas menores reciban apoyo. Primero necesitaban un certificado oficial que las reconociera como víctimas de violencia de género. Lo obtuvieron el 19 de febrero, después de meses de gestiones. Dos semanas después, el 2 de marzo, presentaron la solicitud para las becas de comedor. Ambas chicas cumplían todos los requisitos: eran menores, estudiaban en centros públicos, y tenían a una víctima de violencia de género en su unidad familiar. Pero cuando salió la lista definitiva, sus nombres no estaban. La Consejería de Educación deniega la beca por segunda vez.
Cuando se contactó con la Consejería, respondieron que estaban estudiando el recurso presentado por la familia y que habían realizado correctamente todas las gestiones. Dijeron que si el recurso es estimado, la beca se concedería con efecto retroactivo desde el comienzo del curso. Pero eso no explica por qué fueron rechazadas en primer lugar. La familia desconoce los motivos. Mientras tanto, la hermana mayor compagina su trabajo con trámites administrativos sin fin. Su entorno dice que está saturada. "La apoyamos en lo que podemos, pero no llegamos a todo", confiesan quienes la rodean.
Los números revelan una prioridad desconcertante. En el curso 2025/2026, la Comunidad de Madrid concedió 119.870 becas de comedor a familias con menos renta per cápita. El segundo grupo receptor fueron los hijos de policías, guardias civiles o militares: 15.541 becas. Las víctimas de violencia de género ocuparon el tercer lugar con apenas 2.981 becas. Esto ocurre en una región donde se presentaron 33.516 denuncias por violencia de género en 2025, según datos del Consejo General del Poder Judicial. La diputada del PSOE Lorena Morales ha cuestionado esta jerarquía. "No entiendo que el criterio de selección priorice a hijos de policías frente a los de otros funcionarios, como los sanitarios", dijo en la Asamblea de Madrid. Morales también señaló que las familias monoparentales, que suelen ser más vulnerables, no aparecen como categoría separada en la resolución, a pesar de que la presidenta regional anunció en junio de 2023 un plan de apoyo específico para ellas.
La historia de estas dos menores es un ejemplo de cómo el sistema puede fallar incluso cuando existen reglas que deberían protegerlas. Obtuvieron el certificado de víctimas. Presentaron la solicitud a tiempo. Cumplieron los requisitos. Y aun así, se encuentran sin acceso a una ayuda que el propio criterio de selección dice que deberían recibir. Mientras la Consejería estudia el recurso, las chicas siguen esperando. La hermana mayor sigue gestionando papeles. Y la pregunta que queda sin respuesta es por qué una administración que reconoce la violencia de género como un problema grave sigue priorizando a los hijos de policías sobre los huérfanos de feminicidio.
Citazioni salienti
No entiendo que el criterio de selección priorice a hijos de policías frente a los de otros funcionarios, como los sanitarios— Lorena Morales, diputada del PSOE en la Asamblea de Madrid