En un momento en que las fronteras entre la paz y la guerra se han vuelto deliberadamente borrosas, Emmanuel Macron ha ordenado blindar las infraestructuras vitales de Francia frente a lo que describe como una agresividad rusa en ascenso. La decisión reconoce que la seguridad nacional ya no se juega únicamente en campos de batalla, sino en cables submarinos, redes eléctricas y sistemas hospitalarios. Al nombrar explícitamente a Rusia como origen de la amenaza y alinearse con Polonia, Francia inscribe su respuesta en un patrón europeo más amplio que redefine qué significa defender un Estado en