Lula, de 80 años, busca su cuarto mandato enfrentando al senador conservador Flávio Bolsonaro, de 45, quien capitaliza la ola derechista regional. La campaña se ha dominado por controversias en redes sociales sobre religión y machismo, mientras muchos votantes se sienten desconectados de ambos candidatos.
Lula y Flávio Bolsonaro se juegan todo en la recta final electoral de Brasil
Brasil se volvió una payasada, cuando empieza el horario electoral apago el televisor
¿Por qué estas elecciones importan más allá de Brasil? ¿No es solo política interna?
Brasil es el bastión de la izquierda en América Latina. Si Lula pierde, la región se vuelca hacia la derecha. Trump está atento. Eso tiene consecuencias para toda la región.
Pero el artículo dice que Trump no ha respaldado explícitamente a Bolsonaro. ¿Cuánta influencia real tiene entonces?
Entiendo. Entonces, ¿por qué está tan cerrada la carrera si Lula tiene la ventaja en las encuestas?
Porque muchos votantes están desconectados. Votan sin convicción. Y la derecha brasileña históricamente supera lo que predicen las encuestas.
Pero eso es un patrón histórico, no una garantía. Las encuestas actuales muestran a Lula adelante. ¿Cuánto adelanto exactamente? El artículo no da números específicos.
¿Qué tan dañino es para Flávio Bolsonaro estar bajo investigación por corrupción?
Debería serlo. Pero su padre fue condenado a 27 años de cárcel por golpismo y aún tiene apoyo. La política brasileña es complicada.
Cierto, pero hay una diferencia: Jair fue condenado después de perder poder. Flávio está siendo investigado mientras compite. El impacto electoral real de eso no está claro en el reportaje.
¿Qué significa que "muchos votarán sin convicción"? ¿Eso favorece a alguien?
Generalmente favorece al que puede movilizar a su base. Lula tiene a las clases populares. Bolsonaro tiene a los evangélicos y a los que temen la inseguridad.
Pero el artículo muestra que incluso los evangélicos están cansados de las controversias religiosas. ¿Realmente eso moviliza a alguien, o solo genera ruido?
¿Cuál es el estado real de la economía brasileña?
Desempleo bajo, inflación controlada. Pero la economía se desacelera. Es un cuadro mixto.
Exacto. Eso es lo que el artículo dice, pero no hay números. ¿Cuál es la tasa de desempleo? ¿Cuál es la inflación? Sin eso, no sabemos si es realmente "mínimo" o solo mejor que hace un año.
O Pulso
- Lula, 80 años, busca su cuarto mandato contra Flávio Bolsonaro, 45 años
- Encuestas predicen balotaje el 25 de octubre con candidatos igualados
- Flávio Bolsonaro está bajo investigación por corrupción; su padre fue condenado a 27 años por golpismo
- Lula cierra su tercer mandato con desempleo mínimo e inflación contenida, pero economía en desaceleración
Lula, de 80 años, busca su cuarto mandato enfrentando al senador conservador Flávio Bolsonaro, de 45, quien capitaliza la ola derechista regional. La campaña se ha dominado por controversias en redes sociales sobre religión y machismo, mientras muchos votantes se sienten desconectados de ambos candidatos.
Lula y Flávio Bolsonaro se enfrentan en la recta final de las elecciones brasileñas del domingo con acusaciones morales y religiosas. Las encuestas predicen un balotaje igualado el 25 de octubre.
Brasil se encamina hacia una encrucijada electoral el domingo, con dos candidatos que representan visiones radicalmente opuestas del país y que han convertido la campaña final en un intercambio de acusaciones que mezclan religión, moral y política de redes sociales. Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de 80 años que aspira a un cuarto mandato, se enfrenta al senador conservador Flávio Bolsonaro, de 45 años, quien busca capitalizar la onda derechista que recorre la región, alimentada en parte por la alianza de su padre, el expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, con Donald Trump.
Las encuestas otorgan una ventaja modesta al izquierdista Lula, pero proyectan un balotaje para el 25 de octubre donde ambos candidatos aparecen prácticamente igualados. Lo notable es que ninguno de los dos ha participado en un cara a cara durante la campaña. Trump declaró el jueves que sigue "muy de cerca" estos comicios, aunque hasta ahora no ha respaldado explícitamente al candidato conservador. Fuentes del gobierno de Lula sugieren que un apoyo activo del republicano sería contraproducente, dada su impopularidad entre amplios sectores del electorado brasileño. Incluso la campaña bolsonarista reconoce que un respaldo de Trump sería innecesario.
La semana final será decisiva. Felipe Nunes, director del instituto Quaest, señala que la elección está empatada pero que los votantes aún pueden desplazarse entre los candidatos. Muchos brasileños votarán sin entusiasmo genuino. Marcelo Vilanova, gerente de una pescadería en Juiz de Fora, apoyará a Lula por considerarlo el "mal menor". Lucas Sales, dueño de una tienda de telefonía en la misma ciudad, votará por Bolsonaro aunque reconoce que "no es la mejor opción". Esta desconexión refleja el cansancio de un electorado que ha visto a la familia Bolsonaro en tres elecciones consecutivas y que ahora considera a Lula en su potencial cuarto período de gobierno.
La campaña ha estado marcada por escándalos de corrupción, incluida una investigación contra Flávio Bolsonaro por haber solicitado dinero a un banquero detenido por estafa para financiar una película sobre su padre. Sin embargo, la recta final ha sido dominada por controversias surgidas en redes sociales que mezclan religión y acusaciones de machismo. Lula, que se presenta como favorito entre los católicos, amplificó una información falsa según la cual Bolsonaro pretendía retirar el título de patrona de Brasil a Nossa Senhora Aparecida, supuestamente para agradar a los evangélicos que no veneran a esta virgen. Bolsonaro denunció la "fake news" y la comparó con el ataque que sufrió su padre durante la campaña de 2018.
Del otro lado, Flávio Bolsonaro acusó a Lula de machista por comentarios sobre la falta de disposición de los hombres a examinarse la próstata, mientras que las mujeres "aprenden a recibir tacto desde pequeñas" en el ginecólogo. La frase circuló en redes sociales como si aludiera a abuso sexual. El voto religioso es codiciado en Brasil, uno de los países con mayor población cristiana del mundo, pero muchos ciudadanos ven estas controversias como ruido electoral. Patrícia Carvalho, ama de casa de 51 años en una iglesia evangélica de Río de Janeiro, comenta que estos temas "no le suman nada a mi vida ni a la del pueblo brasileño".
La fatiga electoral es palpable. Gisele Sousa, empleada comercial de 45 años en Juiz de Fora, dice que apaga el televisor cuando comienza el horario electoral porque "Brasil se volvió una payasada". Lula expresó confianza el jueves en ganar en primera vuelta, afirmando que "las elecciones se definirán el domingo. Y si no, paciencia". Su tercer mandato cierra con desempleo en mínimos e inflación contenida, pero también con una economía que se desacelera y una inseguridad que alarma a los brasileños. En campaña buscó el apoyo de las clases populares y especialmente de las mujeres, que son mayoría del electorado: aumentó los fondos del programa de asistencia social Bolsa Familia y prohibió las apuestas en línea, una práctica que endeuda a millones de brasileños.
Flávio Bolsonaro, quien se define como más moderado que su padre, promete mano dura contra la inseguridad, una de las principales preocupaciones sociales. Su campaña confía en la victoria. El senador Rogério Marinho, jefe de campaña de Bolsonaro, recuerda que en las últimas cuatro elecciones la derecha brasileña ha superado las proyecciones de las encuestas por entre 3 y 4 puntos porcentuales. Lo que suceda el domingo y, potencialmente, en el balotaje del 25 de octubre, determinará si Brasil continúa bajo liderazgo de izquierda o gira hacia la derecha en un momento de incertidumbre económica y seguridad pública deteriorada.
Citações Notáveis
La elección está empatada, pero no parada: en la última semana se decide para dónde van los votantes que aún pueden desplazarse— Felipe Nunes, director del instituto Quaest
En las últimas cuatro elecciones, la derecha brasileña tuvo 3% a 4% arriba de lo que decían las encuestas— Senador Rogério Marinho, jefe de campaña de Bolsonaro