En una noche de octubre en São Paulo, Lula da Silva celebró una victoria que él mismo presenta como la derrota de la mentira y del negacionismo. Tras haber quedado segundo en la primera vuelta, remontó hasta imponerse con el 52 % frente a Flávio Bolsonaro, en una contienda que refleja la vieja tensión entre la esperanza de una mayoría y el peso de una derecha que sigue creciendo en las instituciones. Su promesa de regular las redes sociales abre una pregunta más profunda sobre quién debe custodiar la verdad en el espacio público digital. El mandato comenzará el 5 de enero, y allí se verá si la
Lula da Silva, reelecto, declara que Brasil "no acepta ser el patio trasero de nadie" y anuncia regular las redes
Brasil "no acepta ser el patio trasero de nadie"
Lula ganó con el 52 % contra el 48 %. ¿Qué pesa más en su discurso, la victoria o la remontada?
La remontada. Quedó segundo en la primera vuelta, detrás de Flávio Bolsonaro, y tres semanas después ganó. Él mismo la calificó de inédita.
Y en ese discurso anunció que regulará las redes. ¿Por qué?
Dijo que las plataformas se entrometieron en el proceso electoral. Se les cuestionó por limitar el alcance de las publicaciones de su campaña.
Conviene separar las cosas: que se les cuestionara no equivale a que esté probado. Lo que consta es la acusación de Lula, no una conclusión verificada sobre las plataformas.
¿Y qué significa "regular" en concreto?
Por ahora, una frase: el crimen digital debe tratarse igual que el crimen en la vida real. No hay detalles.
Exacto. No sabemos qué instrumento usará ni con qué alcance. Es una intención, no un proyecto.
También habló de Estados Unidos.
Dijo que Brasil no acepta ser el patio trasero de nadie, en referencia a las presiones estadounidenses.
Esa lectura es la del reporte; el discurso no detalla qué presiones concretas. Y el mayor reto interno sigue siendo un Congreso con una derecha más fuerte.
Il Polso
- Lula llega a la presidencia tras una remontada que transforma una derrota en primera vuelta en una victoria con 52 % de los votos.
- Su acusación de intromisión electoral contra las plataformas digitales sacude el debate sobre la libertad de expresión y el control de las redes.
- El presidente promete tratar el crimen digital como el crimen de la vida real, anunciando una regulación que aún no tiene forma concreta.
- El reto inmediato es gobernar con un Congreso donde la derecha gana peso, negociando cada proyecto antes del inicio del mandato el 5 de enero.
En una noche de octubre en São Paulo, Lula da Silva celebró una victoria que él mismo presenta como la derrota de la mentira y del negacionismo. Tras haber quedado segundo en la primera vuelta, remontó hasta imponerse con el 52 % frente a Flávio Bolsonaro, en una contienda que refleja la vieja tensión entre la esperanza de una mayoría y el peso de una derecha que sigue creciendo en las instituciones. Su promesa de regular las redes sociales abre una pregunta más profunda sobre quién debe custodiar la verdad en el espacio público digital. El mandato comenzará el 5 de enero, y allí se verá si la palabra de la victoria puede convertirse en acuerdo con un Congreso que no le es propio.
La noche del domingo, en un hotel de São Paulo, Luiz Inácio Lula da Silva habló como presidente reelecto de Brasil. Junto a su esposa, Janja da Silva, y al vicepresidente Geraldo Alckmin, celebró entre aplausos una victoria que calificó como derrota de la mentira y del negacionismo.
Lula ganó la segunda vuelta con el 52 % frente al 48 % de Flávio Bolsonaro. Hace apenas tres semanas había quedado segundo en la primera ronda, detrás del senador de ultraderecha, por lo que habló de una remontada sin precedentes. Agradeció a los jóvenes que salieron a defender la democracia y a los mayores que acudieron a votar.
El punto más tenso de su discurso fue la relación con las redes sociales, que considera decisivas en su recuperación. Acusó a las plataformas de intromisión electoral tras limitar el alcance de su campaña y anunció que habrá que regularlas, porque el delito digital debe tratarse igual que el delito real.
El mandato comenzará el 5 de enero. Lula reconoció que deberá negociar con un Congreso con fuerte presencia de la derecha, y prometió trabajar con los parlamentarios para sacar adelante sus proyectos.
En la noche del domingo, en un hotel de la ciudad de São Paulo, Luiz Inácio Lula da Silva habló como presidente reelecto de Brasil. A su lado estaban su esposa, Janja da Silva, el vicepresidente reelecto, Geraldo Alckmin, y otros aliados. Entre aplausos y vítores, dijo que su victoria es una "derrota de la mentira y del negacionismo".
Lula se impuso en la segunda vuelta con el 52 % de los votos frente al 48 % de su rival, Flávio Bolsonaro. Celebró lo que describió como una remontada inédita: tres semanas antes, en la primera vuelta, había quedado segundo, por detrás del senador de ultraderecha. También destacó que la abstención había bajado respecto a esa primera ronda.
El presidente no fue amable con su adversario, con quien sostuvo dos tensos debates televisivos en la última semana de campaña. Lo acusó de mentir con "desfachatez" y de no tener "una célula de humanismo". Sobre Flávio Bolsonaro dijo además: "Parece todo falso".
Agradeció a los jóvenes por haber salido a las calles "para defender la democracia" y a las personas mayores por haber ido a votar. "Puedo garantizar que vamos a cambiar la forma de gobernar este país", afirmó. Prometió también "el mejor mandato que un presidente hizo jamás en este país". El nuevo período empezará el 5 de enero.
Uno de los puntos centrales del discurso fue la comunicación digital. Lula señaló que las redes sociales, que fueron clave en su remontada, ocuparán un "espacio muy grande" en el próximo gobierno. Al mismo tiempo, acusó a las plataformas de "intromisión" en el proceso electoral, después de que se les cuestionara por limitar el alcance de las publicaciones de su campaña. Dijo que habrá que "regularlas" y sostuvo que "el crimen en el mundo digital tiene que ser tratado igual al crimen en la vida real".
Para los próximos cuatro años prometió proteger la libertad religiosa, combatir la violencia de género, mantener las inversiones en educación y sanidad y continuar la política de freno de la deforestación.
Reconoció además el fortalecimiento de la derecha en el Congreso. Ante ese escenario se comprometió a "trabajar" con los parlamentarios para aprobar los proyectos del Gobierno.
En el plano internacional, afirmó que Brasil "no acepta ser el patio trasero de nadie", en referencia a las presiones de Estados Unidos. Dijo querer que el país sea "central" y no "periférico" en las discusiones globales.
Queda por ver cómo traducirá en medidas concretas la promesa de regular las plataformas y cómo negociará con un Congreso donde la derecha tiene más peso, antes de asumir el 5 de enero.
Citazioni salienti
El crimen en el mundo digital tiene que ser tratado igual al crimen en la vida real.— Luiz Inácio Lula da Silva, presidente reelecto de Brasil
Brasil no acepta ser el patio trasero de nadie.— Luiz Inácio Lula da Silva