En una época que exige redefinir el progreso, Lucas Palacios —ingeniero, exministro y rector de Inacap— publica su segundo poemario y convierte su propia trayectoria en argumento: que los muros entre disciplinas y entre tipos de educación no son naturales, sino construidos. Desde Santiago, y con fotografías de Neruda y Mistral como testigos silenciosos, cuestiona el prejuicio chileno de que el título universitario es la única puerta al éxito, mientras los números del mercado laboral le dan la razón a la formación técnico-profesional. Su voz es la de alguien que habla desde adentro del sistema