Desde el colapso eléctrico del 28 de abril de 2025, los ingenieros de Red Eléctrica han asumido una postura de desobediencia técnica silenciosa: anteponen la estabilidad del sistema a las directrices políticas que priorizan las renovables, conscientes de que un nuevo apagón podría llevarlos ante los tribunales. Esta tensión entre la prudencia técnica y la ambición energética del Gobierno revela una fragilidad estructural que el verano español pone a prueba con cada nube que cubre un panel solar. El precio de esa precaución lo paga la factura de la luz, un 80% más cara que hace un año, mientras
Los técnicos de Red Eléctrica se plantan para evitar otro apagón
Los cortes de luz a la industria afectan a empresas que aceptan interrupciones de suministro, aunque reciben compensación económica por ello.