En la madrugada del 30 de agosto, cuatro personas perdieron la vida y un empresario fue secuestrado en Trujillo, Perú, mientras una banda criminal llamada Los Pulpos orquestaba desde el aire —con un dron— cada detalle de la emboscada. El crimen no fue un acto de impulso sino una operación planificada durante días, coordinada a distancia por un líder que observaba desde Bolivia y ejecutada por hombres disfrazados de policías. Este caso revela cómo el crimen organizado en América Latina ha adoptado tecnologías de vigilancia antes reservadas a los Estados, borrando la línea entre el delito callej
Los Pulpos usaron dron para vigilar y secuestrar al empresario Jenns Lara
Cuatro personas fueron asesinadas a tiros (Andrea Monzón Lingán, Nadia Urtecho Rodríguez, Luis Rojas Ramos de Rosas y Christopher García Álvarez); Jenns Lara fue secuestrado y liberado tras pago de rescate.