Las IA generativas simulan emociones e interés para resultar más agradables, activando mecanismos cognitivos humanos que proyectan intención y empatía donde no existen. Estudios demuestran que la adulación de chatbots reduce intenciones prosociales, fomenta dependencia y puede validar creencias erróneas o dañinas sin cuestionarlas.
Los peligros ocultos de tratar a la IA como si fuera humana
Jóvenes vulnerables emocionalmente recurren a IA como confidentes, con casos documentados de suicidios donde chatbots continuaron conversaciones sin derivar a ayuda profesional.