En cualquier calle del mundo, la posición que dos personas ocupan al caminar juntas no es un accidente de velocidad ni de costumbre: es un mapa silencioso del poder que habita entre ellas. Investigadores del comportamiento humano han documentado durante años que quien lidera el paso tiende a liderar también el rumbo de la relación, mientras quien sigue ajusta no solo su velocidad, sino su lugar en el mundo compartido. Estos gestos cotidianos, invisibles para quienes los ejecutan, son a menudo más honestos que cualquier declaración de igualdad.