Investigadores de Anthropic advierten que la IA podría extinguir la humanidad en una década, pero la élite tecnológica continúa desarrollándola con fervor religioso. Los líderes tecnológicos justifican el riesgo apocalíptico mediante narrativas de inevitabilidad y sueños de escape: Musk a Marte, Altman descargando su cerebro, Thiel construyendo búnkeres.