En la frontera entre la biología y el azar cotidiano, un equipo de investigadores ha comenzado a descifrar por qué los mosquitos eligen a unas personas y no a otras. Con 119 voluntarios y tres especies distintas de mosquitos, el estudio reveló que el atractivo hacia estos insectos no es universal ni aleatorio, sino el resultado de una conversación química íntima entre el olor corporal, los compuestos volátiles y el microbioma de cada piel. El hallazgo no solo reescribe una creencia popular, sino que abre caminos hacia nuevas formas de proteger a las personas de enfermedades transmitidas por es