Los mosquitos activan sistemas de alarma celular que intensifican proteínas defensivas cuando entran en contacto con insecticidas, permitiendo que los supervivientes transmitan resistencia a nuevas generaciones. En Carolina del Norte, la resistencia a piretroides pasó del 0% en 2018 al 39% en 2024, con mayor prevalencia en barrios ricos donde se fumiga más frecuentemente.
Los mosquitos desarrollan inmunidad a los insecticidas en una carrera evolutiva contra la humanidad
La resistencia de mosquitos a insecticidas amenaza el control de enfermedades como malaria, dengue y otras transmitidas por estos insectos, afectando potencialmente a millones de personas globalmente.